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English Version
Unidos por un pequeño pueblo y una gran idea, un grupo de expatriados se reunieron en un parque de North Hollywood California, durante los cálidos días del verano 2002. Mientras muchos de nosotros organizábamos viajes a la playa -o al refrigerador- ellos tomaron los primeros pasos para ayudar a construir un camino pavimentado entre su pueblo natal de Milpillas de Allende, Zacatecas, Mexico, y la carretera estatal mas cercana.
De esta manera nació El. Club Milpillas de Allende. Dos años y $42,000 mas tarde, llegaron tres kilómetros mas cerca de su meta. “En aquel tiempo pensábamos que eventualmente íbamos a contri-buir con 20-30% del costo ” dijo uno de los primeros miembros del club. Este miembro del personal PAEC prefiere que no se le mencione “Por-que no es acerca de mí como indivi-duo.” “Me siento orgulloso de decir,” continuó “que con la ayuda de to-dos, nuestro club fue capaz de pagar el 100% de la parte asignada al pue-blo.” El gobierno federal y estatal con-tribuyeron con las secciones previas del proyecto, y también otros dos pequeños pueblos, Huitzila y La Hacienda de Guadalupe. Hasta enero 2004, había 133 miembros pagando sus cuotas a la asociación. El total de contribuciones ha alcanzado los $54,000. Todo el dinero va directamente a la cons-trucción del camino, incluyendo las contribuciones de las primeras cua-tro secciones. Esa “transparencia total” en el uso de los fondos es una de las cla-ves del éxito de la asociación, según nuestro miembro del personal PAEC. Así también es como ha tomado sus decisiones la junta directiva gober-nante, por mayoría de votos después de las discusiones y no solo por Florentino Ortiz, presidente del club, quién ha hecho un “excelente traba-jo” guiando al grupo desde el princi-pio.
En las reuniones del club que está registrado como “Organización No Lucrativa” también se recaudan fon-dos. A los miembros se les mantiene informados por medio de volantes y cartas enviadas por correo regular-mente. El dinero es solo la mitad de la historia, de acuerdo a nuestra fuen-te. “Es también bonito conocer gente nueva, platicar y compartir los bue-nos momentos.” ¿Piensa usted que otras personas podrían formar sus asociaciones y tener un éxito similar? “Definitiva-mente,” respondió. “Si la gente tiene una meta clara y en común y ven que el dinero se gasta apropiadamen-te ellos pueden dejar por un lado las demás diferencias y lograr cosas grandes. “Yo los animo a que lo hagan.” El también preparó un DVD corto que documenta la formación del grupo y su éxito. Está disponible en la oficina para usarlo y hablar acerca de eso en el salón de clases. por: Jerry King |
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