Algo de Historia
Escrito por J. Guadalupe Castañeda Rivas. A los 87 Años de edad.

Recordando nuestra historia ubico a mis Abuelos desde que yo era pequeño. Evaristo Castañeda y Mª. de los Ángeles Ramírez, papás de mi Papá Roque Castañeda.

Mi Abuelo Evaristo estaba sentado junto a una puerta del cuarto donde él dormía, cobijadito  y con un bastón en la mano. Murió el 22 de Noviembre de 1924 en el Rancho de los Cerros Altos y siguiendo la costumbre de antaño, se hizo una cruz de cal en el suelo y allí se tendió su cuerpo para recibir las gracias de la tierra y luego  se trajo a sepultar a Milpillas, a dos horas y media del mencionado rancho, cargándolo en hombros.  Para rezar el rosario del novenario, se formaba un círculo en derredor de donde estuvo tendido, a mi me tenían en los brazos, yo tenía 10 meses de edad, en ese rancho vivían todos los hermanos, hijos  casados de Evaristo Castañeda: Marcelino con cuatro hijos adoptivos, hijos de su hermano Macario (fallecido); Marcos con dos hijas de su primer Mujer, Ezequiel Castañeda (fallecida), dos hijos de su segunda esposa Paulita Rivas; Salvador con tres hijos de su esposa Mª. de Jesús Saldaña, Roque con tres hijos de su esposa Mª. del Refugio Rivas, mi mamá.

Fue una familia muy unida, ahí se rezaba el Rosario todos los días, se llamaba con una campanita, que posteriormente estuvo en San Diego para congregarnos al rezo del Rosario. Allá en los Cerros Altos, se vivía en “tiempo de lluvias” y en “tiempo de secas” en Milpillas.

Aunque no había sacerdote de planta procuraban llevar una vida apegada a las normas religiosas. La semana Santa la celebraban en la casa paterna, se reunían todas las familias de los hijos de Evaristo con sus esposas e hijos, se meditaban todos los días de la pasión muerte y resurrección del Señor y se rezaba lo que correspondía a cada día y cada hora. En esos días no se podía cantar, ni silbar, se tenía que hablar en voz baja como señal de respeto.

Ellos mismos tenían que saber cuando empezaba la cuaresma y las fiestas movibles de la iglesia. Para ello se uasaba la siguiente regla:

Febrero en su conjunción, primer martes carnecida, a los cuarenta y seis florida, y otros cuarenta ascensión, a los diez Pentecostés. Trinidad en la octava viste, a los ocho Corpus Christi, fiestas movibles son.

Se interesaron por la construcción del templo actual de Milpillas de Allende, Zac., el terreno lo donó el papá de esta familia el Sr, Evaristo Castañeda y en su propia casa hacian las hostias para la misa, para ello tenían un equipo que consistía en una especie de prensa de acero grueso y dos formones: uno para la hostia Grande y otro para las chicas. Esa y otras familias, se encargaban del aseo, arreglo del Templo y ornamentos. Atendían a los sacerdotes que provenientes del Salvador o de Guadalajara, de vez en cuando venían a esta población.

La construcción del templo se comenzó alrededor del año 1890. Luego fue reconstruido en 1937.

La casa de  Evaristo y Angelita, después pasaría a su hija Martinita (que no se caso). Allí vivió con sus sobrinas Cuca y Maria de Jesús que quedaron  huérfanas de madre. La mayor, Maria de Jesús se caso con Fidencio Castañeda del pueblo vecino de La Hacienda de Guadalupe. (Fidencio era hijo de Bonifacio Castañeda, el que por muchos años fuera jefe de las defensas rurales.)

Los Padres que mencionaban ellos eran: El padre Leal, el padre Chano y el padre Narciso Aviña Ruíz, que fue el que vino tal vez, a invitarlos a que se levantaran en armas en contra del gobierno  por la orden que había dado Plutarco Elías Calles entonces presidente de la República, alrededor de 1926. En ese tiempo Francisco Orosco y Jimenes era el Arsobispo de Guadalajara y Narciso Aviña secretario. Uno de los aspectos de las disposiciones de Plutarco Elias Calles, consistía en que el culto fuera solamente adentro en los templos. Por ello y otros aspectos en contra la Iglesia, el Clero protestó, y determinó cerrar los templos. Un Padre que vino a invitarlos a levantarse en armas, ya traía nombrado el pelotón: El Jefe, el Segundo y algunos Secuaces. Hizo una reunión en el Templo y ahí les dijo: Fulano de tal es el Jefe, Sutano el Segundo, perengano el Teniente etc. ¡Y todos los que sean hombres que se unan a la causa!... La respuesta fue nula. La Comunidad dijo: “No lo Creemos conveniente, a Dios no se le sirve con armas”, el Sacerdote se molestó, les dijo miedosos, cobardes etc. Y además les dijo: Ustedes no son dignos de tener aquí ningún artículo religioso. Mañana me voy a llevar el Cáliz, Copón y demás; cerró el templo, se llevó la llave y se fue a dormir. Dos señores pensaron no dejar que se llevara los Ornamentos y Vasos Sagrados tan preciados para ellos y para toda la Comunidad, signo de la esperanza de que aunque sea de vez en cuando, la fe se celebrara incluyendo por el Bautismo a los nuevos cristianos y de que la fe se fortaleciera en el camino, principalmente por medio del sacramento de la Reconciliación y la Eucaristía.

El Templo, tenía una especie de tragaluz arriba de la puerta, por donde pudieron penetrar los señores, con ayuda de escaleras. Y recogieron y sacaron lo que el Padre les había dicho se quería llevar. ¡Ya se han de imaginar cómo se sintió el Padre, al día siguiente, cuando no encontró nada de lo que se iba a llevar.  Las personas que hicieron eso fueron: Marcos Castañeda Ramírez y J. Jesús Castañeda Sandoval.  Hicieron bien o mal cada quien juzgue según su criterio.  Ellos lo hicieron con mucho cuidado y respeto, porque sabían que eran “Cosas Sagradas”. ademas de que era propiedad de todo el pueblo.

No se participó directamente en la Revolución Cristera, pero si indirectamente y a la fuerza también. Con dinero, caballos, monturas, aparte de muchos sustos y atropellos a las personas de este lugar. Lo que si fue de muy buena voluntad, fue abrigar y custodiar a algunos Sacerdotes. Como fue el caso del Señor José Garibi Rivera, que después de estar aquí en la casa de mi papá Roque, el quiso que lo llevara a la Yesca Nayarit, porque allá se sentiría más seguro porque aquí no dejaba de visitarnos el Gobierno.  Se fueron caminando de noche sin camino, subiendo cerros y descendiendo a barrancas, arriesgando encontrar el gobierno, que si hubiera sido así los hubiesen fusilado, pero gracias a Dios no fue así. En la Yesca tal vez se hospedo con David Castañeda o con parientes de apellido Álvarez.

El Señor Garibi fue el que llegó a ser el primer Cardenal de México, siempre tuvo en cuenta el servicio que le prestó mi papá.  Ya como Obispo, cuando venía a Milpillas se recibía y atendía con gusto en la casa, de lo cual sentimos mucha alegría y satisfacción.

Se dice en el libro de los hermanos Barrera “Milpillas Ayer y Hoy”, que el Señor Obispo Francisco Orozco y Jiménez también estuvo en nuestra comunidad, disfrazado de campesino, sombrero ancho y barba larga.

Como anécdota curiosa en el camino a la Yesca Nayarit,  nos contaba mi papá que él y el Señor Garibi, llegaron a una casita para pedir algo para comer (comprado por supuesto). El hombre que los recibió, les dijo que lo único que tenía para comer, era caca de puerco con caca de gallina. Mi papá luego interpretó lo que el Señor quiso decir con su broma y le dijo que ¡si no había más aunque fuera eso!; el Sacerdote sorprendido, dijo que él no tenía apetito. Pero ya que mi papá le dijo que se trataba de longaniza revuelta con huevo aceptó comer.

Sr. J. Guadalupe Castañeda Rivas -- castarivas @yahoo. com.mx
Milpillas de Allende, Zac.  Municipio del Teúl de González Ortega Zac. 2 de mayo de 2010
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