MILPILLAS AYER Y HOY
Según los estudios realizados por José Barrera Castañeda, su fundación data del año 1687 por el español Pedro de Vargas Castañeda con el nombre de “Hacienda de San José de Milpillas”, por lo que desde entonces hasta la actualidad su Santo Patrono es San José, ya que podemos decir que la totalidad de sus habitantes profesan la religión católica, sin embargo, fueron los habitantes de Cuspaltepec los que se avecindaron y cultivaron estas tierras en donde abundaba el agua, con una variedad de árboles, entre ellos el pino y con gran cantidad de animales salvajes, sobresaliendo el venado, el coyote y el lobo, lo que nos tocó ver a los mayores.

A principios del siglo XX compartió el atraso cultural y tecnológico de toda la población campesina de nuestro país, carente de servicios, como agua potable, energía eléctrica, teléfono, camino vehicular, etcétera, pero además, la educación era deficiente, contando entre sus pobladores a muchos analfabetas, sin embargo, fue entonces cuando se inauguró la primera escuela primaria en el lugar, impartiendo clases en locales particulares y ya para el año 1906 contaba con un Director de Educación Escolar reconocido por la Dirección de Educación Pública del Gobierno del Estado, siendo éste el señor José de Jesús Covarrubias.

Indice

En el año 1925 surgió el gran Doroteo Rivas Barrera que al lado de Estéfana Rodríguez Rosales iniciaron una verdadera transformación en la educación y sentaron las bases para que surgieran otros que secundarían su obra, como lo fue el ilustre Profesor Salvador Valdés Rodríguez y todos los profesores que compartieron con él en la “Época de Oro” que se menciona en capítulo aparte, y muchos otros que han seguido en esta loable tarea y que sería difícil mencionarlos a todos, pero ciertamente queremos hacer patente nuestro reconocimiento y gratitud a aquellos que hacen de la docencia una vocación de enseñar y no una mera forma de ganarse la vida.

Sin duda que el clímax de la educación básica de ese tiempo se dio en los años sesentas y setentas que generó un fenómeno que no es común en ninguna población rural y menos de ese tiempo; me refiero al hecho de que muchos de los alumnos que terminaban la primaria emigraran a diferentes ciudades a continuar sus estudios, principalmente Zacatecas y Guadalajara, de los cuales la mayoría pudieron terminar una carrera profesional, llegando a constituir un récord a nivel nacional de tener más profesionistas que cualquier otro lugar, atendiendo al número de habitantes, por lo que orgullosamente podemos decir que Milpillas es “Tierra de Profesionistas” y sería triste que entre tantos, no dejáramos una memoria escrita, como testimonio para las generaciones venideras, y a la vez, como un reconocimiento a nuestros profesores y por supuesto a nuestros padres que nos dieron la primera educación y costearon nuestros estudios posteriores, sin dejar de reconocer a todos los que se han preocupado por el progreso en cualquier aspecto de este terruño querido que nos vio nacer y en donde hemos dejado nuestra infancia y con ella nuestros juegos de niños, nuestros cuentos de fantasía, cuando no había radio ni televisión que la perturbara, pero también, donde dejamos nuestras ilusiones de un día ser alguien en la vida, cifrando esta grandeza precisamente en estudiar una carrera profesional; por eso ahora plasmamos nuestro testimonio en este libro, con la colaboración de todo aquel que quiso aportar sus conocimientos y experiencias respecto a este pequeño rincón de la Suave Patria, como lo dijera el ilustre escritor de nuestro Municipio, Don Luis Sandoval Godoy, en alusión al célebre poeta zacatecano Ramón López Velarde.

Sin duda que la vida se caracteriza por ser un constante caminar sin camino y sólo se hace camino al andar, como lo dijera el poeta, porque todos en este mundo tenemos una misión que en la Providencia Divina se nos ha marcado y nadie podrá cumplirla por nosotros, la cual vamos descubriendo en el devenir de cada día, muchas veces sin percibirla, pero basta detenernos un poco a pensar cuál es nuestro ideal en las diferentes etapas de nuestra existencia, ya que los ideales van cambiando según las circunstancias, dependiendo del lugar de residencia, creencias religiosas, de los valores que se nos han inculcado, preparación y hasta posición económica o social, aunque los grandes ideales superan cualquier circunstancia adversa como lo vemos en tantos ejemplos de hombres y mujeres que lograron grandes cosas en beneficio propio y de los demás y marcaron el rumbo, abriendo brechas para que otros pudieran transitar por ellas y en ese contexto podemos decir que ciertamente cada quien forja su propio destino, hace su propio camino, pero ayudados por otros que marcaron rumbos, abrieron brecha, despejaron el camino, orientaron a otros en un afán de servicio, como meta de su propio ideal; a estas personas les damos la categoría de líderes, que tanta falta hacen en estos tiempos y a los que hacemos alusión en esta obra, cada quien en su campo, pero resaltando la labor educativa, conscientes de que hay muchos que sin duda merecen tal distinción, pero por desconocimiento no se han tomado en cuenta en este libro, que no pasa de ser un reconocimiento humano, cuando sabemos que el Creador los sabrá premiar en su presencia, porque están inscritos en el Libro de la Vida en el Reino Celestial.

En 1991 se llevó a cabo un evento que se denominó “Milpillas Ayer y Hoy” justamente para reconocer a las personas que de alguna manera se habían distinguido por su entereza en los diferentes aspectos de las actividades que le han dado vida y progreso a nuestro terruño querido, porque fue el lugar de nuestra infancia que constituye el cimiento de toda nuestra vida, en el cual se construiría nuestra juventud y madurez y aunque la mayoría vivimos en diferentes ciudades y con actividades distintas a las del campo, que caracteriza a Milpillas, dejaría nuestro ser embriagado de una nostalgia que jamás se borrará, que nos impulsa a regresar a la tierra de nuestros amores, que nos da identidad y que nos enorgullece el mencionar nuestro origen en cualquier lugar en que nos encontremos, como si fuera el lugar más importante de la tierra y aún más, como si la etapa de nuestra infancia fuera la época más importante de la historia.

Milpillas ha dado gente importante, sin importar su sabiduría, ni condición política o económica; gente que marcó y sigue marcando el rumbo que muchos habrán de seguir, que además pondrían en alto el lugar de su origen. En toda comunidad hay diversidad de formas de pensar y actuar, pero normalmente hay algo que la caracteriza, y en este sentido podemos decir que si hay algo que caracteriza a Milpillas es su cultura, y más concretamente, el gran número de profesionistas que ha dado a la sociedad, a que nos referiremos posteriormente, atreviéndonos a afirmar sin temor a equivocarnos que tomando como base el número de sus habitantes, constituye un récord a nivel nacional, ya que para el año de 1965 se decía que tenía dos mil habitantes y el último censo arrojó el número de 806, y es el caso que se cuentan alrededor de 200 profesionistas, en su gran mayoría a nivel licenciatura.

Este hecho fue una motivación para llevar a cabo el evento de 1991 a que nos hemos referido, tomando como personaje principal, por considerar que fue el pionero de la educación, al ilustre Profesor Doroteo Rivas Barrera, sin menospreciar a todos los maestros que continuaron y continúan sirviendo a la educación en la escuela del lugar Fray Bartolomé de las Casas y muy en especial a los que les tocó ser los pilares de la “Época de Oro” de donde salieron la mayoría de estudiantes que se convertirían en los profesionistas cuyo número hemos mencionado, y al respecto hacemos un especial reconocimiento a quien fuera su Director y artífice de la misma, Profesor Salvador Valdés Rodríguez.

El evento se programó para el día 25 de mayo de 1991, en el año del centenario del natalicio del Profesor Doroteo Rivas Barrera y se preparó con meses de anticipación, habiéndose nombrado una comisión organizadora en Guadalajara, otra en Zacatecas, una más en el Teúl y por supuesto otra en Milpillas como lugar anfitrión. Las comisiones estarían encargadas en primer lugar de invitar a todos los de Milpillas y en especial a todos los profesionistas; de seleccionar los que participarían, y obviamente de preparar los lugares en donde se desarrollarían las diferentes actividades, que como punto principal sería en el local que ocupó la escuela primaria Fray Bartolomé de las Casas en la Época de Oro de referencia. A pesar de la promoción en las invitaciones, la asistencia fue menor a la que se esperaba, porque sin duda que algunos no le dieron la importancia debida, sin embargo, otros vinieron de lugares muy lejanos.


MEMORIA DEL EVENTO

La idea original fue de José Barrera Castañeda, pero sólo para hacer un acto de homenaje y reconocimiento al extinto Profesor Doroteo Rivas Barrera, y esta idea fue secundada por Jesús Manuel Barrera Castañeda de una forma más amplia, al incluir un reconocimiento al pueblo de Milpillas por la labor de todos aquellos que han hecho posible el progreso del mismo, muchos de ellos ya fallecidos, y en particular a todos los profesionistas que del mismo han salido a partir de la obra educativa del profesor Doroteo Rivas Barrera, secundada por la profesora Estéfana Rodríguez Rosales quien fue su contemporánea y dedicó 28 años de su existencia al servicio de la educación, principalmente en este pueblo, y de los demás profesores, algunos inclusive como particulares, que se esforzaron y aún se siguen esforzando por la tarea educativa.


Fue en las décadas de los sesentas y setentas cuando salió el mayor número de alumnos a estudiar y la mayoría de los actuales profesionistas estudiaron su primaria en esos años, de hecho la generación que dio el mayor número fue la que cursó la primaria de 1972 a 1978 de donde salieron ocho profesionistas, siete de ellos a nivel licenciatura, pero además esta generación obtuvo el Primer Lugar en la rama femenil en básquet-bol a nivel Zona, jugando incluso contra la Secundaria de El Teúl, porque pronto los organizadores se dieron cuenta que no había equipo de primaria que les diera competencia y a pesar de la diferencia de edades, también a ellos los vencieron, gracias a la excelente preparación del equipo a cargo del Profesor Efrén Covarrubias, poniendo muy en alto a la escuela de Milpillas, pero sin duda que la distinción principal siempre fue en conocimientos, llegando a ser reconocida no sólo a nivel estatal, sino nacional, como lo afirmó el Profesor Salvador Valdés Rodríguez. En ese tiempo se reconocieron a la escuela, nueve primeros lugares de conocimiento a nivel zona, dos en oratoria y uno más a nivel estatal, dos en poesía y uno en composición, de los que se recuerdan. En competencias deportivas obtuvo además varios primeros lugares y se distinguió en baile regional y actividades folklóricas a un alto nivel de profesionalismo, auspiciado por la destacada labor en cuanto a deporte y folclor del mencionado Profesor Efrén Covarrubias Navarro, sin descuidar la formación educativa.

Por estos motivos se le llamó “Época de Oro de la Escuela de Milpillas” que se logró gracias a los buenos principios inculcados por los padres de familia a los alumnos, pero especialmente por el esfuerzo de todos los profesores de ese tiempo, que en su totalidad fueron originarios de Milpillas y que se mencionarán posteriormente, de los cuales la mayoría han fallecido y de los que aún viven, dos de ellos trabajan en Zacatecas y otro ya está jubilado; cabe aclarar que cuando se llevó a cabo este evento aún vivía el profesor Guadalupe Rivas Méndez, quien fungía como Director de la escuela.

Para llevar a cabo el evento, lo primero que se hizo fue recabar los nombres con profesión y domicilio de todos aquellos que habían terminado una carrera a nivel licenciatura, habiéndose registrado entonces 119, de los cuales 11 ya habían fallecido; luego los profesionistas a nivel técnico, obteniendo un registro de 37, entre ellos uno ya fallecido; y por último, fue el deseo de los estudiantes que también se les tomara en cuenta, habiéndose anotado cerca de 40, actualmente casi todos profesionistas; aclarando que estas listas pudieran estar incompletas, puesto que es probable que haya personas que no se hayan anotado por falta de información.


Se llevaron a cabo varias reuniones de preparación; en Guadalajara presididas por José mi hermano y yo, habiendo tenido además a nuestro cargo la coordinación general; en Zacatecas mostraron especial interés los profesores Salvador Valdés Rodríguez y Efrén Covarrubias Navarro; en El Teúl mostró cierto interés el ingeniero Héctor Barrera Castañeda, en razón de que ocupaba el cargo de Secretario y Síndico del Ayuntamiento y el evento sería presidido por el Presidente Municipal como autoridad, así como el ingeniero Daniel Rivas Méndez, ex-presidente del mismo Municipio, y por supuesto se realizaron igualmente reuniones en Milpillas, en donde participaron los profesionistas residentes en el lugar y varias personas que colaboraron en las tareas y actividades que se les encomendó, de hecho, muchos datos que aparecen en esta memoria, fueron proporcionados por las personas mayores del lugar, aunque los más antiguos fueron tomados de documentos recopilados por José Barrera Castañeda para la realización de su libro acerca de la historia de Milpillas, ya que varios de ellos le fueron donados por la propia esposa del profesor Doroteo Rivas, señora María Guadalupe Ramírez Lamas, otros documentos fueron proporcionados por los señores Federico Castañeda Rivas, Luis Ortiz Muro, Soledad Castañeda Ramírez y algunos más. En Milpillas coordinó los trabajos el ingeniero José Luis Castañeda Castañeda, Director de la Telesecundaria, sin embargo, fue notoria la colaboración de los maestros de la misma escuela ingeniero José Manuel Arellano Enríquez e ingeniero Gilberto Barrera Castañeda, así como la del Agente Municipal Alfredo Castañeda Rivas, de Evaristo Castañeda Castañeda y Margarito Barrera Gutiérrez quienes fueron los encargados de la comida; de Juan Manuel Barrera Sandoval a quien tocó el honor de colocar la placa alusiva en la casa del Profesor Doroteo Rivas; de Emmanuel Ramírez Barrera en múltiples servicios, del doctor Alfonso Ramírez Lamas quien regaló una vaca para la comida, del mismo Director de la escuela Guadalupe Rivas Méndez que en un acto de buena voluntad nos recibió en su casa con una tina colmada de refrescos, jugos, cervezas y tequila que animó la convivencia, y de muchos otros que no terminaríamos de mencionar.

Entre los invitados fue notoria la presencia del maestro Efraín Gutiérrez de la Isla, miembro del Seminario de la Cultura Mexicana y asesor de la Academia de Español de Educación Media del Estado de Zacatecas.

El evento inició a las doce del día con la Celebración Eucarística, como acción de gracias a Dios por los beneficios recibidos de los participantes y como acto de expiación por el eterno descanso de los fallecidos, misma que fue oficiada por el Señor Cura de El Teúl, Salvador Martínez Cano y monitada por la Religiosa Rosa Barrera Castañeda, en donde hubo un gran número de personas que recibieron la Sagrada Comunión, en razón de que podemos decir que la totalidad de los habitantes de Milpillas somos católicos, de lo cual nos sentimos orgullosos y gozosos de contar con la protección de nuestro Creador y no sólo eso, sino que algunos nos hemos preocupado por difundir la doctrina cristiana en su más pura expresión, como es la religión católica, en cualquier lugar y circunstancia en donde nos encontramos, como un acto de caridad suprema, como es procurar la salvación de las almas.


Terminada la Eucaristía se procedió a develar la placa alusiva al Profesor Doroteo Rivas colocada en su casa, lo que tocó al Presidente Municipal Ingeniero Pablo Rivas Cornejo, quien declaró inaugurado el evento; a continuación el Contador Público José Barrera Castañeda hizo una semblanza de su vida y obra, la cual se transcribe a continuación:


SEMBLANZA DE LA VIDA Y OBRA DEL PROFESOR DOROTEO RIVAS BARRERA

Es para mi motivo de satisfacción el haber sido invitado a formar parte de la organización de este evento de suma trascendencia para los milpillenses, en el cual la comunidad de Milpillas de Allende Zacatecas se reúne para honrar la memoria de uno de sus hijos predilectos, el ilustre Maestro Doroteo Rivas Barrera.

Hoy por primera vez, en un acto público y oficial, dentro de las festividades del evento denominado “Milpillas Ayer y Hoy” en el centenario del natalicio del Profesor Doroteo estamos aquí para manifestar nuestra gratitud al hombre que en medio de las más grandes vicisitudes, pudo hacer posible la formación moral e intelectual de una generación de milpillenses, muchos de los cuales están presentes en esta tarde.

Hoy recordamos al hombre visionario, que con sólidos cimientos sentara las bases de lo que a la postre sería una de las primarias mejores de la región, la Escuela Rural Federal Fray Bartolomé de las Casas.

Nuestra presencia en este acto significa que como buenos alumnos le decimos ahora “presente” al Profesor Doroteo Rivas Barrera, porque él siempre estuvo presente para enfrentar las dificultades de nuestro pueblo, porque si él viviera, con toda seguridad estaría presente para luchar contra la crisis moral de nuestro tiempo.

Por eso Doroteo Rivas, aunque muerto, sigue estando vivo en la memoria de los vivos. Porque los hombres como él, que han dado a sus semejantes lo mejor de sí mismos, trascienden las barreras de la muerte y aunque la muerte les ha quitado el pan, la sal, las aves y las flores, su vida no se acaba del todo, porque su ejemplo perdura y se vuelve vida a través de las nuevas generaciones.

Doroteo Rivas Barrera pertenece a esa estirpe de elegidos, a quienes la muerte, lejos de opacarlos, les ha servido para que su vida brille intensamente, porque su pensamiento, su entusiasmo, su dedicación y su esfuerzo, siguen vigentes en estas aulas, en estas calles y en el corazón de estos niños y jóvenes que serán los padres del mañana.

Algunos de los aquí presentes no conocimos a Doroteo Rivas, yo no lo conocí físicamente, pero tuve el honor de conocerlo moralmente a través de mis padres y a través de otras gentes, pero sobre todo, a través de esos documentos que recibimos en donación como una herencia histórica invaluable de manos de mi tía Lupe Ramírez a quien quiero expresar mi más profunda y pública gratitud por ese gesto de extraordinaria generosidad.

Para hacer una breve semblanza del Profesor, les quiero dar los siguientes datos:

Doroteo Rivas Barrera nació el viernes 6 de febrero de 1891, fue el hijo mayor de Santiago Rivas y de Luisa Barrera.

Asistió a recibir clases en su infancia en la escuela que dirigía el señor Jesús Covarrubias, tuvo entre otros maestros a Don Espiridión Gutiérrez, Brígido Zacarías y Margarito Vela.

Hijo como lo fue de campesinos, aprendió todos los oficios del campo, fue respetuoso y trabajador como pocos, su constante deseo de superación lo llevó a tomar algunos cursos por correspondencia, al mismo tiempo que su hermano Nemesio que había ingresado al Seminario, le enviaba libros para que los leyera.

Se casó el 23 de febrero de 1922, a la edad de 31 años, por estas fechas fue nombrado tesorero en los trabajos de la construcción del templo en el equipo que encabezaba Ponciano Ramírez. En 1923 puso por su cuenta una escuela, dándoles clases a sus hermanos y primos, sin cobrar.

En 1924 los vecinos de La Hacienda de Guadalupe, le pidieron que enseñara a sus hijos, ya por paga, cobrando $1.49 un peso cuarenta y nueve centavos por cada niño y tenía alrededor de 20 alumnos; sus primero sueldos fueron en enero de 1924 de $21.04 veintiún pesos, cuatro centavos, y a partir de abril de ese año, $26.00 veintiséis pesos mensuales. Su capacidad y habilidad como maestro fue del conocimiento del Inspector de la Zona, señor Jesús Campos, quien lo llamó para proponerlo como maestro rural, así en 1925 regresó a La Hacienda para hacerse cargo de la escuela. En 1926 recibió su número de registro oficial, con el cual entró a formar parte como Director de la escuela de Milpillas de Allende y en ella, de la Escuela Rural Federal Mexicana, impartiendo clases en tres turnos: matutino y vespertino para niños y nocturno para adultos.

En 1927 y parte de 1928 fue trasladado para hacerse cargo de la escuela de Atemajac, en el Municipio de Juchipila, por esas fechas ganaba $59.00 cincuenta y nueve pesos al mes; el 19 de marzo de 1929 reanuda clases en Milpillas, dejando la escuela de Atemajac y fue en ese mismo año cuando se incorporó la maestra Estefanita Rodríguez al trabajo docente. En 1930 se encargó de dirigir el censo de Milpillas, la cifra fue: 865 personas de las cuales 442 eran hombres y 423 mujeres, Doroteo Rivas pidió que se aumentara el personal docente en el pueblo, para ello se formó un comité de apoyo a la educación, cuyo presidente era Ponciano Ramírez, el tesorero Doroteo Rivas, el vocal 1° Roque Castañeda, el vocal 2° Sabás Castañeda.

También se formó un comité para una campaña anti-alcoholismo y se realizaron dos festivales públicos, con la participación de chicos y grandes. En abril de 1930 se terminó el salón para niñas, en el actual predio de Elpidio Ramírez y el 9 de diciembre de ese mismo año se inició la escuela de niños en las actuales instalaciones de la Telesecundaria; en junio y julio Doroteo y Estefanita fueron a Nochistlán Zacatecas a recibir cursos de capacitación y así lo siguieron haciendo los veranos subsiguientes; en 1932 se impartieron cursos especiales en Milpillas sobre algunos oficios como la avicultura y cómo elaborar jabón; también se creo la cooperativa Fray Bartolomé de las Casas.

En 1933 se formó la Liga de Padres de Familia, se envió un donativo para los damnificados de Tampico, Tamaulipas.

En 1934 insistió en el aumento de maestros para Milpillas, ya que el mismo Profesor pagaba de su sueldo algunos ayudantes y en ese año se terminó un nuevo salón de clases; cabe hacer notar que intensificó la campaña de vacunación, habiéndose vacunado 600 personas en el año de referencia, contra la viruela, donde participó activamente Elpidio Ramírez; además impartieron dos cursos de higiene; en las escuelas se implementó un botiquín con lo más indispensable para los primeros auxilios.

En 1935 se agrava el problema cristero, en el cual Doroteo y Estéfana son perseguidos por Pedro Sandoval, quien en varias ocasiones estuvo a punto de matarlos.

La educación toma un tinte socialista y debido a esos problemas, en mayo de 1935, Doroteo Rivas fue nombrado Director de la Escuela de El Refugio Zacatecas, después pasó a Atemajac y al Remolino, pero en un gesto de valentía pide a sus superiores regresar a su pueblo, argumentando que si por la educación tiene que morir, lo quiere hacer en su pueblo. En 1936 inicia en Milpillas su año escolar, este año sería de mucha turbulencia política, en los zanjones colorados hubo un enfrentamiento entre federales y cristeros; fue sin duda este año, el más difícil para los maestros Doroteo y Estefanita, a pesar de ello, no interrumpieron las clases, la población estudiantil era de 266 alumnos, 200 del turno diurno (104 niños y 96 niñas) y 66 en el turno nocturno (38 hombres y 28 mujeres), se realizó una nueva campaña contra el alcoholismo, se efectuó una recolección de insectos de la zona que se envió al Instituto de Botánica para su clasificación, se presentó la obra Campesino Alerta, de carácter socialista, en 1937 murió Pedro Sandoval a manos de elementos que comandaba Bonifacio Castañeda; los siguientes años fueron más tranquilos, se siguió con la campaña de vacunación y contra el alcoholismo y se creó un pequeño vivero forestal en el que cada alumno tenía su propia parcela, se dieron cursos especiales de carpintería que funcionaba los sábados para no interrumpir las clases, los alumnos hacían los mesabancos para la escuela y para sus casas realizaban trabajos útiles como percheros, sillas, asientos y otros objetos de uso doméstico.

Se trabajaba en otros talleres el ixtle, se recuerda a Ramiro Robles que traía ixtle de la barranca y luego les enseñó el proceso de su extracción, hilado y pintura a los niños de la escuela. Con el ixtle que pintaban con anilina, fabricaban morrales multicolores, tapetes tejidos a gancho y bolsas de diferentes tamaños.

Hubo otro taller de pintura al óleo, que combinado con la carpintería, daría como resultado esos percheros que todavía abundan en las casas con sus motivos campestres, flores, casitas y otras escenas.

Cada fin de curso se realizaba una enorme exposición en la escuela, donde los alumnos demostraban sus múltiples habilidades.

Otra aportación de Doroteo, fue la biblioteca de la escuela, que se iba incrementando cada vez que el profesor iba a Zacatecas y traía incansablemente material nuevo y actualizado. La fama de Doroteo llegó a las regiones aledañas de donde llegaban a estudiar, se recuerda a Francisco Román y Luis Castañeda, que venían de El Barranco, Manuel Castañeda de El Bajo, Juan y Manuel Carrillo, Andrés Carranza y otros, de La Hacienda; de Limontita vinieron gentes como: Macedonia, Teódolo, Cristóbal, Ignacio y el buen Taurino Robles, aparte de otros muchos que venían hasta de Florencia; toda esta gente venía a buscar a Doroteo que los formó en la ciencia, en el trabajo y en el respeto.

En abril de 1943, se vacunaron 411 personas, en agosto, Doroteo Rivas pesaba 60 kgs., su número de plaza era la 6115 y ganaba $97.50 noventa y siete pesos, cincuenta centavos mensuales, Estefanita tenía la plaza 17800 y ganaba $87.84 ochenta y siete pesos, ochenta y cuatro centavos mensuales.

En 1944 Doroteo Rivas encabezó la última velada en la escuela de Milpillas, esta fue el 9 de junio y hoy 25 de mayo de 1991, su espíritu preside este evento.

El 22 de mayo de 1945 a la edad de 56 años, muere de cáncer Doroteo Rivas, que en medio del más profundo luto de su pueblo, fue llevado en hombros al panteón de este lugar, en donde reposan sus restos mortales.

Esta es en grandes rasgos, la vida de un hombre sencillo pero enérgico, de ese hijo valiente de estas tierras agrestes que como ellos llevó consigo la fortaleza del roble, la verticalidad del pino y la grandeza del espíritu, como la frondosidad del fresno; es la vida de un hombre que floreció como los girasoles y vivió como ellos: siempre de cara al sol, que supo surgir en medio de la adversidad, como emerge el quiote del maguey: firme y recio. Doroteo Rivas fue la síntesis misma del campo y de la gente del pueblo donde nació, creció y murió. Como niño supo ser niño, como hombre supo vivir y morir con dignidad, como maestro, amó más que a nadie a los niños y aunque Dios no le dio hijos de su matrimonio, quiso a los niños como sus propios hijos y la misma ironía del destino que lo hizo morir sin descendencia, le dio paradójicamente el cariño de tantos niños y después adultos, que lo miran como a un padre, cultivó el respeto a sus semejantes, más que dominarlos, los educó y en vez de pensar por ellos, los enseñó a pensar por sí mismos y fue este respeto por los demás, lo que los hizo ser respetado. Amó el orden y gracias a ese orden, hemos podido recuperar gran parte de la historia de Milpillas, contenida en sus agendas y documentos, pero sobre todas sus cualidades destaca una, quizás la más difícil de cultivar, esta es su falta de egoísmo, Doroteo Rivas no fue egoísta, por el contrario, buscó por todos los medios que otras gentes se prepararan en el estudio, yendo a estudiar a otras partes, gracias a él, salieron los primeros estudiantes que posteriormente serían profesionistas, él mismo se preparó constantemente, a tal grado que fue nombrado instructor de los maestros del municipio de El Teúl, buscó siempre el progreso, él fue quien trajo el primer semental de ganado cebú y construyó las primeras casas de adobe blanco, éstas que están frente a nosotros. En el plano social, Doroteo Rivas dio ejemplo de justicia, mientras que otros acaudalados, en lugar de ayudar al pobre, les compraban sus yuntas por ocho anegas de frijol picado y les pagaban por jornada 20 ó 30 centavos, Doroteo pagaba 50 centavos y destinaba mucho de su sueldo a obras de caridad y al pago de ayudantes en la escuela, además de becar por su cuenta a más de alguno que quiso ir a estudiar fuera, entre ellos a su primo Salvador Barrera Román, que llegaría a ser Director de esta escuela.

Qué hubiera sido de esos niños milpillenses, que al igual que sus padres y abuelos caminaban por estas tierras rojas descalzos y con sus pantalones y camisas remendadas, qué hubiera sido de esas mujeres y niñas que dormían en un petate, me pregunto: ¿Qué seríamos ahora nosotros?

Doroteo Rivas vivió esa época de pobreza, cuando la gente se comía hasta las cáscaras de plátano que encontraba tiradas, cuando se comían la manteca pura con gran apetito, cuando los niños que apenas podían el hacha se iban a la leña, trabajando y malpasándose todo el día; llegaban en la tardecita con sus burros por delante, sin embargo, esos niños y niñas que caminaban por los caminos de tierra colorada, tenían una riqueza muy grande, que era la escuela, la que posteriormente les enseñaría a salir de la miseria, no hay mayor pobreza que la de ser ignorante y los hombres de Milpillas no fueron ignorantes, eran pobres pero con espíritu de superación; Doroteo Rivas fue parte de ellos, fue su ejemplo, sus alumnos entendieron esta verdad y así lo transmitieron a sus hijos, por eso no es raro que ahora existan tantos profesionistas cultos y tantos padres de familia amantes de la educación y del progreso.

Por todo esto, Doroteo Rivas Barrera significa en los tiempos actuales, un ejemplo de trabajo, de dignidad y de hombría, hoy más que nunca, cuando todo se busca fácil, es cuando más se extraña la ausencia de hombres viriles como Doroteo y por lo mismo que se extraña, su figura se agiganta y su ejemplo es más vigente que nunca, seamos pues portadores de ese mismo ejemplo, para que juntos con él, en su memoria y con su herencia de bien, luchemos hombro a hombro, para construir cada día un Milpillas donde reine la paz, la justicia y el bien. Queridos maestros, quiero hacer un paréntesis para decirles que los milpillenses más que ningún otro pueblo de México, saben reconocer el don maravilloso de la educación y por lo mismo saben apreciar y valorar el trabajo de quien trabaja, todos hemos crecido en medio de libros, mesabancos y salones de clases, nos hemos acostumbrado a los buenos maestros y al igual que a ellos quisiéramos recordarlos a ustedes.

Distinguidos paisanos, queridos parientes, respetables amigos, que este acto sea el inicio de una nueva etapa de trabajo en la vida de Milpillas, que en cada maestro y en cada padre de familia, renazca un Doroteo Rivas y que en cada niño crezca un nuevo hombre de bien.

C. P. JOSÉ BARRERA CASTAÑEDA


A las 17:30 horas el contingente se trasladó a las instalaciones de la Telesecundaria en donde fuera anteriormente el local de la Escuela Primaria Fray Bartolomé de las Casas, de gratos recuerdos por ser el lugar en donde cursamos nuestros primeros estudios la gran mayoría de profesionistas que asistimos y donde impartieron clases los profesores de la Época de Oro a la que nos referiremos después, algunos ya fallecidos, pero presentes los que vivían hasta entonces, entre los cuales se encontraba el Ilustre Profesor Efrén Covarrubias Navarro que tanto trabajó por la enseñanza, el folclor y el deporte, quien al entrar al salón de sus amores donde impartía sus clases, derramó lágrimas, movido por los recuerdos y la emoción natural del momento.

Para recibir a los asistentes estuvieron como edecanes: Silvia Judith Ramírez Barrera, Patricia Ramírez Barrera, Elidia Montes Ortiz, Hermelinda Montes Ortiz y Rocío Castañeda Carrillo, quienes invitaban a los que iban llegando a firmar el Libro del Recuerdo y les entregaban una carpeta con el programa y las listas de profesionistas, de las religiosas y en general de los diferentes grupos de personas que serían reconocidas en las distintas áreas en el transcurso del evento, el cual en la parte socio-cultural me tocó estar como Maestro de Ceremonias y en la parte artística, al locutor Leopoldo González Castañeda.

En lo correspondiente a la parte socio-cultural, la primera intervención fue del Maestro de Ceremonias para justificar el evento; continuó con una reseña histórica de Milpillas, la cual estuvo a cargo de José Barrera Castañeda, misma que resultó interesante por los datos tan precisos y frescos de la fundación y desarrollo del lugar, ya que en ese tiempo se encontraba investigando toda la documentación antigua que podía recabar en los diferentes archivos públicos y eclesiásticos y aún documentos privados que pudo encontrar, con el propósito de escribir su libro de la Historia de Milpillas que a la fecha está terminado y en proceso de edición; continuó el Profesor Salvador Valdés Rodríguez con una brillante alocución, para luego entrar a la Época de Oro, y como primer punto fue una reseña de la misma, y en nombre de los distinguidos profesores que le dieron vida a dicha Época, habló el Profesor Salvador Barrera Román; se hizo una mención honorífica a los alumnos distinguidos de ese tiempo; se leyó la nómina de profesionistas, se hizo una mención honorífica al primer egresado en cada profesión; se leyó la nómina de estudiantes, que en su mayoría son profesionistas actualmente, se hizo una mención honorífica a María Elizabeth Ramírez Barrera como estudiante distinguida; a nombre de los profesionistas habló el Doctor Reginaldo Ramírez Lamas. Se hizo un reconocimiento a algunas personas que han destacado en alguna actividad; se reconoció igualmente con mención honorífica a alumnos que se habían distinguido hasta entonces en la Telesecundaria, para cerrar este espacio con palabras del Profesor Guadalupe Rivas Méndez, Director de la escuela en ese entonces.

En la parte artística se pensó en canciones de mediados de siglo y sus principales exponentes de aquel tiempo, por lo que se invitó a participar al señor Pablo Gutiérrez, luego del tiempo de la Época de Oro se invitó a cantar al dueto que nunca faltaba en los festivales escolares de los años sesentas, por su magnífica voz y entonación, formado por Roberto Castañeda Castañeda y su prima Clementina Sandoval Castañeda; en representación de la juventud del momento, participó el coro del templo, sin faltar la participación de la primaria y telesecundaria del lugar, para luego clausurar el acto el Presidente Municipal ya mencionado.

Tocó al Ingeniero Héctor Manuel Barrera Castañeda leer lo correspondiente a la justificación del evento, con el siguiente mensaje:

El motivo del evento es otorgar el reconocimiento al pueblo de Milpillas por la distinguida labor de muchos de sus hijos y el alto número de profesionistas que ha dado a partir del ilustre Profesor Doroteo Rivas Barrera en la conmemoración del Centenario de su Natalicio.

El hombre se justifica con sus hechos y con ellos hace la historia y de alguna manera todos somos fruto de la historia; como personas de este pueblo nosotros somos fruto de la historia de Milpillas, de la cual nos sentimos orgullosos y aunque muchos hemos tenido que emigrar, nos sentimos atraídos por la tierra que nos vio nacer y en donde pasamos los años felices de nuestra infancia, en donde adquirimos nuestra primera educación y costumbres y en donde hemos dejado nuestros hermanos de sangre, de raza y de origen; por eso hoy queremos compartir juntos nuestras experiencias, recordar los hechos de nuestros antepasados y sobre todo, de nuestros primeros maestros, de los cuales varios ya han fallecido y que gracias a su esfuerzo, junto con el de nuestros padres, esta escuela ha sido semillero de alumnos distinguidos de los cuales un gran número ha llegado a terminar una carrera profesional y así como otros pueblos se han distinguido por algo en particular, Milpillas se ha distinguido por ser un pueblo que ha dado un gran número de profesionistas.

A pesar de los lazos que unen al hombre con su lugar de origen, a los que ya nos hemos referido, la persona que emigra en busca de porvenir, va sentando raíces en el lugar en que vive, por razones de trabajo, de matrimonio, de familia, etcétera y aunque se lleva en el corazón, el tiempo no perdona y va borrando la huella que un día parecía indestructible, quedando tan sólo el recuerdo, hasta el día que la muerte pone fin a la existencia.

Este evento pretende reavivar estos lazos de unidad, de convivencia, de amistad; recordar nuestros antepasados que son nuestras propias raíces; rendir homenaje a nuestros maestros fallecidos y reconocer a quienes aún viven.

Por último, es preciso recordar a los alumnos distinguidos, a los profesionistas que han terminado una carrera como fruto de esta escuela y a los estudiantes que se preparan, para que sirva de estímulo a los alumnos aquí presentes, sea igualmente como un homenaje a nuestros padres que se esforzaron para sostenernos en nuestros estudios y un impulso a ellos mismos para lograr sus metas en la vida.

Se reconocerá igualmente a algunas de las personas que han destacado en alguna actividad y que con ello han servido a la comunidad.

Conforme al programa, hizo uso de la palabra el Contador Público José Barrera Castañeda para narrarnos los aspectos más importantes de la historia de Milpillas.


RESEÑA HISTÓRICA DE MILPILLAS

La región en donde ahora se ubica el pueblo de Milpillas fue habitado inicialmente por los naturales indígenas llamados caxcanes de sangre mexica, su principal centro ceremonial estaba en El Teúl y su centro político era Nochistlán, Zacatecas; el Padre Tello describe a estos indios como altos, muy fuertes y extremadamente belicosos. Los asentamientos indígenas más cercanos a Milpillas fueron Cuspaltepec, Huitzila y desde luego El Teúl; a la fecha todavía es fácil observar los panteones indígenas de Cuspaltepec y lugares donde fabricaban sus armas y sus herramientas y quizás algunos centros ceremoniales delimitados por círculos perfectos y otros rectangulares o cuadrados, en las cimas de los cerros de Cuspaltepec, desde esa parte se puede divisar al oriente la meseta de Milpillas extendida junto a los cerros, razón por la que los nativos llamaron Tlaltihuilec, que significa lugar donde la tierra es amplia o plana; ellos dieron nombre a estos lugares, para citar algunos diremos que Chacuaimita o Chacuamitla significa lugar donde se caza al lobo sagrado; El Tecuán significa lugar donde se comen a uno, Chicalco significa lugar de las flores, Cuespaltepec significa lugar donde los montes se vuelven amarillos y otros más como Tepenamoc y Tenayuca, etcétera.

CÓMO SE INICIÓ MILPILLAS

La fundación española de Milpillas se inicia en 1685 cuando un señor llamado Pedro de Vargas Castañeda solicita al entonces Gobernador de la Nueva Galicia, hoy Guadalajara, Alonso de Cevallos y Villagutiérrez, se le otorgue en título de merced, un sitio de ganado mayor, ubicado en Tlaltihuilec, más dos caballerías en el puesto de los Milpillas.

La Real Audiencia falló en su favor, otorgándole dicho sitio y las dos caballerías, por lo cual Pedro de Vargas pagó el 7 de febrero de 1686 la cantidad de $130.00 ciento treinta pesos en reales de oro, dinero que se destinó a la Armada de Barlovento.

Pedro de Vargas recibió su título de merced el 26 de mayo de 1687, a partir de esas fechas Milpillas tuvo su primer dueño español que construyó su casa en las dos caballerías de Milpillas, dándole el nombre de Hacienda de San José (patrono del pueblo).

El 16 de julio de 1688 Lorenzo de Gazo, Juez de Tlaltenango, vino a la Hacienda de San José a darle posesión a Pedro de Vargas Castañeda con una ceremonia muy emotiva; a los dos o tres años muere Pedro de Vargas Castañeda y la propiedad pasa a manos de su esposa Francisca López Gutiérrez; ella solicitó que se delimitaran sus tierras con mojoneras, y el 20 de noviembre de 1694 se realiza tal delimitación; cabe mencionarse que casi fue imposible realizar las mediciones, debido a que por esas fechas Milpillas era tierra tupida de pinos, robles y encinos, razón por la cual se dificultaba tender el cordel, sin embargo, se acordó poner las mojoneras de la siguiente forma: la primera quedó junto al camino en el Río de Patitos en Tepenamac, que significa risco grande; la segunda en Chacuaimita; la tercera en el Arroyo de Capulines y la cuarta, en las faldas de Las Maravillas, cerca de Cuspaltepec.

QUÉ PASÓ ENTRE 1700 Y 1800

Al mismo tiempo que los descendientes de Pedro de Vargas poseían estas tierras, llegó de España un señor llamado Martín del Muro con su esposa Francisca Alatorre, además de sus hijos: Prudencio, Cristóbal, Ramón, María Regina y Tomasa, que se asentaron cerca de San Cristóbal de la Barrera, esto fue aproximadamente en 1730.

Ellos recibieron un título de merced cercano a Milpillas, al cual le llamaron El Muro, como su apellido, esta familia fue muy numerosa y muy culta, entre ellos hubo tres sacerdotes con titulo de bachiller, como fueron: Ramón y Francisco del Muro, hijos de Cristóbal y su primo Esteban de Robles, hijo de Tomasa del Muro. Por cierto el padre Ramón fue quien hizo la primera capilla que se alzó en la actual casa de Roberto Castañeda. El padre Francisco murió siendo párroco de Chapala y el padre De Robles fue párroco de San Cristóbal.

Los restos de su tía María Eugenia fueron sepultados en el templo de San Cristóbal; ella murió a la edad de 90 años después de varios días de agonía por un accidente.

La familia De Vargas Castañeda y Del Muro se mezclaron entre sí y algunos vivieron en El Muro, otros en Cuspaltepec y otros más en Milpillas, cuando Milpillas apenas contaba con unas casas a manera de rancho de aguas; de cualquier forma la propiedad se fue fraccionando, ya por herencia, por ventas o por cambios. La familia Castañeda llegó a la región de El Teúl en 1684, algunos de sus miembros vivieron precisamente en El Teúl, otros al parecer fueron atraídos por lugares mineros como Valparaíso y otros más se avecindaron en Huejúcar.

Entre los que llegaron a esta región, además de Don Pedro de Vargas, se encuentra Don Francisco Castañeda que se instaló en Cuspaltepec con su familia y habitó la casa que ahora está en ruinas y que a la fecha es propiedad de Herminio Ortiz; fue allí donde “El Tata” Francisco Castañeda, como le decían, instaló una fábrica de jabón y fue dueño a partir de mediados de 1770 de dos sitios y medio, entre ellos el de San Juan, para ganado mayor, además de otras propiedades en Milpillas, a tal grado que a principios de 1800 era el hombre más rico de la región, superando a los de El Muro y a sus propios parientes, a los descendientes de Pedro de Vargas, a quienes inclusive, les compró varias de sus propiedades.

Ya para 1816 hubo necesidad de volver a definir los límites de Tlaltihuilec, hoy Milpillas, porque el aumento en la población, las constantes fracciones de la tierra, como ya dijimos, por herencias, compras y demás, provocaron problemas entre los vecinos que cada día iban en aumento; así en 1816 al rectificar los límites del sitio, ya existentes, se determinó dividirlo en siete lonjas, de las cuales la primera de norte a sur perteneció a Don José María Flores, hermano de Doña Luisa la esposa de Don Francisco del Muro; la segunda quedó para los Navarro; cabe hacer mención que el primero de ellos estaba casado con una mujer de la familia Del Muro; la tercera lonja se destinó para la Cofradía de Nuestro Amo, la cuarta y quinta se les asignó a los señores Del Muro; la sexta fue para Don Javier Castañeda, con excepción de una cuchilla de 42 metros de ancho al oriente, terminando en cero al occidente, asignada a los Ulloa y la séptima que constituía la mitad de todo el sitio, se le asignó a Don Francisco Castañeda a quien se le obligó a indemnizar a los Del Muro que tenían tierras de labranza y otros beneficios en esa mitad.


Volviendo a los pobladores de Milpillas, conviene hacer notar que aunque la primera familia Castañeda se asentó en 1684, no es sino varios años después cuando se construyeron algunas casas, ya que los primeros vecinos dueños del lugar, prefirieron vivir en Cuspaltepec o en El Muro que ya eran ranchos grandes.


Milpillas se consolida como rancho hecho y derecho, en la segunda mitad del siglo XIX. Para estas fechas los primeros pobladores, como los Castañeda, los Muro y los Navarro, ya tenían una generación de hijos nativos del rancho, y los nuevos pobladores llegaban de diferentes partes; apellidos como el de los Ramírez, Barrera, Ortiz, Lamas, Rivas, Gutiérrez y otros se mezclaron para dar origen a nuevas familias.

Los Barrera llegaron de Florencia, Doña María Sandoval fue la primera que llegó de Santa Ifigenia junto con sus hijos, cuando murió su esposo Ignacio Barrera; sus hijos eran: Simón, Bonifacio y José; además sus hijas eran: Luisa (Quien fue madre del Profesor Doroteo y del Señor Cura Nemesio), Apolinaria, Roma, Andrea y María de Jesús; doña María Sandoval murió en 1934 a la edad de 106 años. Los Rivas venían de El Teúl; el primero en llegar fue un señor llamado Tereso Rivas a finales de 1800. Los Sandoval vinieron de Florencia, pero eran del rancho de Valparaíso. De los Navarro el primero fue un señor llamado Crisanto Navarro que era originario de la región de Tenasco que se dedicaba al comercio del mezcal y en uno de los viajes conoció a una mujer de apellido Muro, se casaron y se vinieron a radicar a Milpillas, en propiedades de los Muro, que luego les compraría dando el primer abono con muchos bueyes y caballos con ajuar. Los Ortiz proceden de la región de Tabasco Zacatecas; la primera que llegó fue Doña Zenona Valdez viuda de Ortiz que llegó a Cuspaltepec por 1854. Dicha señora traía dos hijos llamados Trinidad y Juan; después Trinidad se casó con Rita Saldaña, procreando a Lucas y los demás. Los Ramírez tenían sus orígenes en la región del Teúl, Tlaltenango y Teocaltiche, en Los Altos de Jalisco; su dedicación al estudio fue notoria desde siglos atrás.

Uno de los personajes del siglo pasado fue Don Félix Castañeda descendiente directo de “El Tata” Francisco Castañeda, quien se avecindó en el rancho Los Palacios y amasó una fortuna como pocos; mucha de esta fortuna debió ser enterrada y otra la gastó Don Félix en aquellas enormes fiestas que organizaba en Los Palacios, con música, vino y ofreciendo comida en abundancia; su afición era sin duda el rodeo y los bailes que se celebraban en ese rancho con gran esplendor, también tenía casa aquí en Milpillas.

Personajes del siglo pasado son también Don Evaristo Castañeda, Don Felipe Castañeda, Don Domingo Ramírez, Don Roque Castañeda y otros.

Para estas fechas de finales de siglo ya había desaparecido el apellido De Vargas Castañeda y se había simplificado en Castañeda, al igual que el Del Muro y De Robles. El último que llevó el apellido De Vargas Castañeda fue un Pedro de Vargas que lo simplificó, después de más de 100 años en los que la tradición era ponerle al hijo mayor Pedro, la mamá de este último Pedro de Vargas Castañeda se llamó Gertrudis Sandoval, casada con un Pedro de Vargas por segundas nupcias.

De los personajes de principios de este siglo podemos citar desde luego a Don Ponciano Ramírez, que entre otros cargos desempeñó los siguientes:

1890 Coordinador de los trabajos para construir el nuevo templo.

1891 Empadronador de los niños de 6 a 12 años en edad escolar.

1896 Comisario propietario.

1898 Empadronador electoral de la sección 9.

1900 Comisario de cuartel de Milpillas y Juez auxiliar para asuntos del cuartel.

1907 Presidente del Patronato de la escuela mixta.

1910 Presidente del Patronato para la construcción de la escuela para niñas.

1911 Presidente de Jurado de exámenes de la escuela oficial en Milpillas.

1912 Instalador de casilla de la sección 8.

1912 Presidente del Comité Gestionador ante el Gobernador de Zacatecas para

la instalación de la escuela para niños en plantel propio.

1930 Presidente del Comité de Educación.

Además Ponciano Ramírez ejerció la medicina con gran acierto y se preocupó porque sus hijos tuvieran algún oficio.

En el ramo de la educación podemos citar desde luego al primer Director de la escuela oficial da Milpillas en 1906 que fue Don Jesús Covarrubias y a la maestra Cuca López originaria de El Teúl, quien dejó muy gratos recuerdos por su preparación y su dedicación a la enseñanza de otros oficios como la cocina y la costura, además de que ella fue la esposa del legendario Juan Rivas, cirujano de la región, Capitán en el Ejército Villista, que estuvo en la Toma de Zacatecas y padre de otro militar desaparecido.

También podemos citar a los maestros Espiridión Gutiérrez, Brígido Zacarías y Margarito Vela. Posteriormente vendría una de las maestras más duras que han conocido los milpillenses que se llamó Catalina Tovar que usaba una regla con bordes de hierro para reprimir a sus alumnos.

EN EL PLANO SOCIAL

A principios de este siglo XX aparecieron las famosas pastorelas, tradición traída por los Padres Franciscanos y que en Milpillas se celebraron con gran esplendor. El personaje más destacado sin duda alguna se llamó Baudelio Ramírez, que fue el diablo mayor; después vendrán otros como Pablo Gutiérrez el ángel y Francisco Castañeda Paulín.

En esas festividades había gran animación, ya que se ponían puestos de vendimias y venían varios grupos musicales, el más famoso de todos ellos sin lugar a duda fue el de Los Anduques; otro músico famoso fue Cando Flores.

Dentro del rodeo destacó Pragedis Montes que tenía pasión por esta fiesta charra, llegó a colear hasta en burra.

A partir de 1925 el personaje principal fue Doroteo Rivas, el cual ya ha sido reseñado en la develación de la placa alusiva a su persona; junto con él está la queridísima profesora Estefanita Rodríguez, que aparte de su enseñanza, formó a uno de los más brillantes hombres de Milpillas, distinguido por sus dotes de educador, de orador y de historiador, me refiero al Profesor Salvador Valdés Rodríguez.

Los principales datos de la época contemporánea los escucharemos más adelante, en el número que se llama Remembranzas y en la Época de Oro de la Escuela de Milpillas.

Algunas consideraciones finales que quiero hacer notar es que varias de las tradiciones de Milpillas se han ido perdiendo, como la de los ranchos de aguas, la matanza de puercos y las gordeadas, que sin duda alguna son muestra de que Milpillas está cambiando al ritmo del mundo moderno.

C. P. JOSÉ BARRERA CASTAÑEDA



Conforme al programa, se concedió la palabra al Profesor Salvador Valdés Rodríguez, quien tuvo una brillante intervención que motivó a todos los presentes con la siguiente alocución:

Digamos a nuestros hijos, que Doroteo Rivas y Estéfana Rodríguez, dualidad de ameritados maestros y pioneros de la Escuela Rural Mexicana, de conducta siempre ejemplar, a todos nos ampara y a todos nos mide. Que su vida es la más honda enseñanza de la patria y su muerte, el más alto lucero de nuestra nacionalidad.

En este año de 1991, en el mes de febrero anterior, se cumplió el Centenario del Natalicio del Sr. Profesor Doroteo Rivas Barrera y el 21 del actual, el XLVI aniversario de su fallecimiento. Evocar la vida y obra de Doroteo Rivas, sin mencionar el nombre de Estéfana Rodríguez Rosales, sería incompleta, pues se trata de dos eméritos maestros, de dos vidas paralelas, de dos existencias contemporáneas, que en el mismo centro de trabajo, se proyectaron como luminarias en la educación de este pueblo, y que al hacer la semblanza del uno, necesariamente se tiene que aludir al otro; la semilla que ellos depositaron en el corazón y espíritu de varias generaciones fue en una acción compartida cotidianamente durante 21 años que el destino los unió para prestar sus servicios en este lugar en forma ininterrumpida, siendo su obra tan fecunda, que ésta se proyectó en amplia región de Zacatecas, Jalisco y Nayarit, a quienes hoy debemos rendir justo homenaje.

Al traer a nuestra mente, la visión panorámica de la vida y obra de estos docentes zacatecanos, nacidos en esta tierra colorada, a la que sirvieron con pasión y con auténtica entrega, dando todo lo suyo a la niñez y a la juventud, en un momento por demás histórico en que con esplendor de oro, nacía la Escuela Rural Mexicana con Lauro G. Caloca y José Vasconcelos. Dos maestros que se caracterizaron por su energía siempre vigorosa, siempre inteligente y siempre visionaria; ciudadanos de reconocidas virtudes, valientes y leales para sostener y defender la institucionalidad de la escuela rural, en otras palabras, maestros inflexibles y ejemplares.

Los extintos personajes a los que hoy en este panegírico, exaltamos y tributamos nuestra admiración, nuestro reconocimiento y gratitud, fueron docentes que juntos definieron y proyectaron el rumbo certero de nuestra tierra, de nuestro pueblo; de este pueblo que los vio nacer y al cual sirvieron con profunda vocación profesional. Ambos de origen campesino, les tocó vivir durísimas experiencias de los años aciagos de la Revolución Armada de 1910, y que con ello, mejor comprendieron la pobreza y marginación en que vivía la inmensa mayoría de los mexicanos.

En el año de 1928, Doroteo Rivas y Estéfana Rodríguez, tuvieron que abandonar este lugar, dado el encrudecimiento y situación caótica que por esta región prevalecía como consecuencia de la Revolución Cristera, que les hizo imposible su permanencia; era inminente el peligro de sus vidas, ante esa situación se les autorizó cambio al municipio de Juchipila, Zacatecas, el Profesor Doroteo con destino a Atemajac y la Profesora Estéfana al Remolino, sin renunciar en ningún momento a las tareas de la docencia. Al año siguiente regresan nuevamente a este lugar, pero el viacrucis para ellos no había terminado, por acá, seguía merodeando la región Pedro Sandoval, quien en muchas ocasiones los buscó y rebuscó para fusilarlos; su delito: ser maestros de la Federación. El 7 de junio de 1937, llega a su fin esta pesadilla, muere el rebelde cristero y con ello se restablece el orden y la estabilidad social.

Si en medio del fragor de la Revolución Cristera, estos eméritos educadores no abandonaron el aula escolar, ahora menos, cuando ésta llega a su fin; con mayor pasión se entregan al quehacer educativo con el más cabal profesionalismo, haciendo de la escuela, una escuela de la acción, inspirada en la mística pedagógica de Don Rafael Ramírez Castañeda, Enrique Rébsamen, Gregorio Torres Quintero, Moisés Sáenz, Jhon Dewey, Estefanía Castañeda, etcétera.

La educación para estos insignes educadores, la interpretaron como la plataforma lúcida y radiante en un marco de libertad y patriotismo.

El pueblo mexicano aún estaba golpeado y todavía no cicatrizaban sus heridas causadas por la Revolución Mexicana y la guerra de la Cristiada; había pobreza y había miseria; reinaba el analfabetismo; en estas circunstancias, ellos entendieron que no sólo había que enseñar el ABC, sino que había que educar en el fortalecimiento de la unidad nacional, y que para ello se requería de la unidad intelectual y moral de nuestro pueblo. Lucharon inquebrantablemente desde 1924, instruyendo a este pueblo, sediento y ávido de aprender, para hacer de él un pueblo más fuerte, más libre y más justo.

Nuestros homenajeados, fueron auténticos pioneros de la Escuela Rural Mexicana; fueron parte de aquella grandiosa estirpe que formó el gran ejército de voluntarios que respondieron al llamado del Educador de América, José Vasconcelos.

No fueron docentes de la improvisación, sino que significaron como grandes autodidactas y en forma permanente se superaban llevando cursos de capacitación por correspondencia, que se implementaron por la SEP en los años del sexenio de Lázaro Cárdenas.

Las teorías técnico-pedagógicas de Montesori, Marañón, Rébsamen, Ramírez Castañeda, Tordike, entre otros, fueron el sustento en sus tareas diarias frente a la docencia, aplicando una metodología con el mejor eclecticismo. Fue tanto el prestigio de la institución, que llegó a expresarse en varios pueblos de la zona, que siendo de Milpillas, cualquier persona servia para profesor, y en gran parte tuvieron la razón, como lo veremos un poco más adelante.

La educación abría el surco reivindicador, paso decisivo en los años veintes y treintas, que era imperativo superar el atraso y deterioro que confrontaba el país. En esta etapa, Milpillas empezó a ser conocido en amplia zona de la República, como un pueblo que de las tinieblas, descubría la luz; que aseguraba el destino de las juventudes y éstas se alimentaban, de la sabia educadora que les brindaba la escuela rural “Fray Bartolomé de las Casas”, bajo la conducción de estos maestros, que ya con proyecciones cosmogónicas hendían el pensamiento de las juventudes.

Se adelantaron a su tiempo, estableciendo actividades tecnológicas, como fueron: talleres de carpintería, artes plásticas, costureros, hortalizas; se cultivaron moreras para la industria del gusano de seda, que más tarde en los años cincuentas, la S. E. P., implementaría en los planes y programas de estudios de educación primaria.

Fue la escuela de la acción; se trabajaba en equipos; los alumnos manufacturaban sus muebles escolares, mesabancos binarios que fueron bellos y funcionales, como son testigos muchos de los aquí presentes. El costurero, fue algo excepcional, sobre todo en cordoneados, deshilados y bordados.

En el año de 1939, la Dirección Federal de Educación en el Estado, en su revista “El Maestro” que entonces se editaba, los declaró “MAESTROS DISTINGUIDOS DE ZACATECAS”, únicos que en este año se hicieron acreedores a este justo y merecido reconocimiento.

El ejemplo de estos ameritados maestros debe servirnos de inspiración, para que nuestra actual generación y las venideras, con nacionalismo sirvamos con amor a esta tierra que nos vio nacer, a Zacatecas y a México.

Esta escuela, gracias a sus maestros, ya para los años cuarentas y cincuentas se expandieron sus frutos, pues de su seno surge gran semillero de jóvenes estudiosos, dedicados, honestos y que imitando el apostolado de Doroteo Rivas y Estéfana Rodríguez, son solicitados de diversas poblaciones de Jalisco, Nayarit y Zacatecas, y fue así, como este gran puñado, convirtióse en el Ateneo de la Juventud de Milpillas, llevando la luz de la educación a la niñez entonces marginada, la que fue sin precedentes. Me parece justo y muy oportuno mencionar que cuando la población escolar fue en aumento, constituyeron los brazos derechos de apoyo a la docencia por varios años, del Profesor Doroteo, lo fueron: María de Jesús Rivas Castañeda y María Abigaíl Castañeda Saldaña; de la Profesora Estéfana Rodríguez, correspondió a María Rosario Rivas López y María Refugio Valdez, a quienes desde esta tribuna les envío mi saludo y mi reconocimiento.

Se abren nuevos horizontes y la filosofía de la educación en México se consolida en el Artículo 3° Constitucional; hay un interés por el conocimiento y el estudio en primer término; interés por la cultura; interés por superar los métodos pedagógicos; interés por interpretar y vivir un nacionalismo congruente con nuestro Federalismo y un interés por ir a la búsqueda de la convivencia internacional, todo esto, recibimos quienes tuvimos el privilegio de ser sus alumnos.

Maestros Doroteo y Estéfana: permitidme que a sus nombres, mencione los de otros maestros fallecidos, que fueron sus alumnos y que su formación en buena parte se debió a ustedes, ellos son: Rafael Ramírez Castañeda, Cayetano Robles Cortés, Ponciano Guadalupe Ramírez Jáuregui y Pachita Rivas Castañeda, quienes con vocación de servicio, cumplieron ante Dios y ante los hombres. ¡Todos descansen en paz! Invito al pueblo, ponerse de pie y guardemos respetuosamente un minuto de silencio en su memoria. . .

Que la conducta en el hacer diario y entrega infatigable en la docencia, de esta dualidad de maestros, sea el más vivo ejemplo para nosotros, en su lealtad a las instituciones; en su valentía para decidir; en su patriotismo que fueron ejemplo a toda prueba; en el cumplimiento en el deber hasta el sacrificio mismo, como en muchas ocasiones sus vidas corrieron el riesgo de ser víctimas de las balas asesinas. Han muerto físicamente, pero viven en la inmortalidad; que impasibles afrontaron las horas difíciles y que en lugar de flaquear, alentaron y fortalecieron sus ideales con decisión de auténticos maestros, lanzaron su existencia al tránsito final, hacia lo ignoto, allende la muerte. En ese instante definitivo, Dios los recibió para otorgarles el Título de la Universidad Celeste.

Nosotros, que aún estamos en este punto de la faz del planeta, seguimos de pie, con la frente en alto, con entereza de nuestros deberes, deberes que hoy refrendamos, para cumplirlos con mejor visión, que nos permita superar problemas y aplicar correctivos. Este pueblo aquí presente, siempre pujante y trabajador, se compromete a trabajar incasablemente, y no haremos alto en el camino, sino que desplegaremos las acciones que sean necesarias para retomar el rumbo, que lleve a nuestras juventudes al progreso, a la superación, al cambio, para que todos los esfuerzos sean fecundos y creadores.

Maestros, niños, jóvenes y padres de familia: este es el reto, el gran reto, vayamos todos, absolutamente todos, sin preámbulos, a nuestros sitios, que la tarea es grande e imperativa, pero que la tenemos que cumplir.

La grandeza de estos maestros está en que pone frente a nosotros, su obra cincelada en materia pedagógica y hoy recogemos sus acciones transformadoras en obras de auténticos gigantes de la educación. Toca a vosotros, como pueblo, conocer a fondo su obra bienhechora como ejemplo vivificante; y a nosotros, como maestros actuantes de nuestro tiempo, imitar sus acciones a favor de la educación nacional; o al menos dejarnos iluminar con su ejemplo tesonero. Ojalá nosotros, los maestros de México, no sólo recojamos un grato recuerdo de estos grandes educadores, sino que adoptemos su noble enseñanza para enriquecer nuestra experiencia y servir mejor a la niñez, a la adolescencia y a la juventud, que la sociedad nos encomienda.

PROFESOR SALVADOR VALDÉS RODRÍGUEZ


Al continuar con el programa en lo relativo a la Época de Oro de la Escuela Fray Bartolomé de las Casas, como preámbulo, la contadora pública María de Jesús Barrera Castañeda hizo la siguiente reseña:

La escuela Fray Bartolomé de las Casas, de San José de Milpillas, inicia a partir de 1922, siendo incorporada al Sistema Rural Federal, su primer Director fue el Profesor Doroteo Rivas Barrera; los maestros de ese tiempo fueron: Estéfana Rodríguez Rosales (Maestra Federal) y Guadalupe López y Catalina Tobar como maestros particulares, entre otros.

En 1929 la Profesora Estéfana Rodríguez Rosales pasa a formar parte de la Escuela Oficial y a la muerte del Profesor Doroteo Rivas, acaecido el 22 de mayo de 1945, se hace cargo de la obra educativa junto con el Profesor Ponciano Caloca Moreno; dos años después se integra como maestro el Profesor Salvador Valdés Rodríguez a la edad de 17 años.

El 7 de marzo de 1959 por primera y única vez fue visitada esta escuela por el Director Federal de Educación en Zacatecas, Profesor J. Jesús Ramírez Caloca y en ese mismo acto a petición del Profesor Salvador Valdés Rodríguez fue concedida la primaria de organización completa, siendo su primer director el mencionado Profesor Salvador Valdés Rodríguez.

Pronto se fueron incorporando al plantel, grandes maestros originarios de este lugar, como fueron: Salvador Barrera Román, Rafael Ramírez Castañeda, Guadalupe Ramírez Jáuregui, Efrén Covarrubias Navarro, Cayetano Robles Cortez y Guadalupe Rivas Méndez, quienes con la responsabilidad propia que les caracterizó y el cariño a su propia gente, dieron lo mejor de sí mismos, dando renombre a la escuela, reconocida en toda la región por ser un semillero de buenos estudiantes, cuyo nivel educativo y académico se reflejó en esta época en los concursos de zona para elegir el mejor estudiante, en donde casi todos los años estuvo en primer lugar, habiendo obtenido nueve primeros lugares en conocimiento, dos en poesía, uno en composición, dos en oratoria a nivel zona y otro a nivel estatal.

Fruto de esta época, son casi la totalidad de profesionistas que ha dado Milpillas hasta la fecha, cuyo número es muy elevado, por lo que a nuestros primeros maestros, algunos ya fallecidos, nuestro más profundo agradecimiento y reconocimiento a su esfuerzo y dedicación, cuyo ejemplo nos servirá de guía para toda nuestra vida.

C. P. MARÍA DE JESÚS BARRERA CASTAÑEDA


Profesores de la Época de Oro de la Escuela Fray Bartolomé de las Casas

SALVADOR VALDÉS RODRÍGUEZ

SALVADOR BARRERA ROMÁN

RAFAEL RAMÍREZ CASTAÑEDA

GUADALUPE RAMÍREZ JÁUREGUI

EFRÉN COVARRUBIAS NAVARRO

GUADALUPE RIVAS MÉNDEZ

CAYETANO ROBLES CORTÉS

En el marco de la “Época de Oro” y en representación de los maestros de ese tiempo, habló el que fuera por muchos años el Director de dicha Escuela, Profesor Salvador Barrera Román, cuyas palabras fueron:

Motivo de concentración y unificación de mentalidades y recapacitación sobre la digna remembranza del extinto Maestro Doroteo Rivas Barrera a quien le debemos por su rectitud, entrega y apoyo a la clase humilde de Milpillas de Allende.

Respetuosamente y con gran afecto hacia las honorables madres de familia de Milpillas, deseo externar mi reconocimiento a su valiosa cooperación en la formación de este exuberante número de profesionistas de este lugar, que se distingue no sólo a nivel regional, sino a nivel nacional, acatando al número censal del mismo.

Con este motivo queremos felicitar y tomar en cuenta a todas las madres de este lugar, las que aún viven y las que ya dejaron de existir; Dios haya dado su mayor gloria por su magna obra.

Educar es formar, dirigir, conducir por el camino más corto y recto hacia una meta; en esto es donde la madre milpillense se ha venido abnegando, inculcando lo mejor para sus hijos, que hoy galardona sus esfuerzos, teniendo como fruto este cúmulo de profesionistas bien formados intelectual y moralmente, dispuestos ya en acción la mayoría de ellos, dando un buen rendimiento a sus padres, a su familia y a México en general.

Es digno de tomarse en cuenta que los primeros en formar al educando, son sus padres, porque ellos trazarán la trayectoria en el futuro de sus hijos dirigidos hacia el bien o fatalmente en sentido negativo. La escuela seguramente que viene a complementar, instruir, remodelar e investigar sobre los adelantos o retrasos de la cultura del pueblo.

Como sabemos, esta escuela Fray Bartolomé de las Casas dio inicio a sus labores docentes en 1922 con los extintos Maestros Doroteo Rivas y Estéfana Rodríguez como maestros federales, además de los particulares a los que ya se ha hecho mención; fueron ellos los que sembraron la primer simiente educativa en este pueblo, pero la obra no termina y todos los días debemos seguir sembrando y cultivando la semilla del saber en el campo más valioso que puede existir, como es el ser humano en la etapa más hermosa de su existencia: la niñez. Hasta ahora, la etapa más fecunda en cuanto a número de profesionistas de alumnos que egresaron de esta escuela ha sido la comprendida en las décadas de los sesentas y de los setentas, por lo que se le ha querido llamar la “Época de Oro” y en ella nos tocó en suerte ser los profesores de ese tiempo los extintos Rafael Ramírez Castañeda, Guadalupe Ramírez Jáuregui, Cayetano Robles Cortés y a los que todavía viven Salvador Valdés Rodríguez, Guadalupe Rivas Méndez, Efrén Covarrubias Navarro y un servidor de ustedes, que aunamos los esfuerzos con los de los padres de familia para formar los niños de entonces y ahora profesionistas, por eso decimos que Milpillas entero, unidos en un mismo esfuerzo, pero cada quien en lo que le corresponde, trabajó por la educación y gracias a ello, ahora vemos la semilla fecundada en hombres realizados al servicio de su familia, de la sociedad y de la Patria.

Queremos felicitar a los que actualmente continúan con la obra educativa en esta escuela, originarios de este lugar, como son: J. Guadalupe Rivas Méndez, Director del plantel educativo, José Santos Arias Macías y Pedro Navarro Rivas, así como a los maestros foráneos que no conozco sus nombres, a quienes reconocemos y agradecemos que continúen con esta labor docente que engrandece y ennoblece a todo ser humano y en particular a este pueblo.

En cuanto a la Telesecundaria nos da gusto ver cómo continúa aquella obra iniciada en 1979 y que estuvo a punto de desaparecer, ya que los primeros tres años fue por cooperación y debo decir que fueron los mismos profesores de la primaria los que daban las clases en forma gratuita, cubriendo el turno de la primaria de las ocho de la mañana a una de la tarde y a esa misma hora entraban a la Telesecundaria para terminar a las seis de la tarde, teniendo seguramente que ir a tomar los alimentos después de esa hora.

Felicitamos pues a José Luis Castañeda Castañeda, que actualmente es Director de esta Institución, a Gilberto Barrera Castañeda y José Manuel Arellano Enríquez que coadyuvan en bien de los adolescentes y estudiosos de la Telesecundaria.

Sigan pues señores padres y madres de familia ayudando a sus hijos y colaborando con los maestros de ambas escuelas, de esta forma seguirá la obra de Dios y de los hombres, siguiendo aquellos ideales tan nobles y sanos de nuestras madres, padres y maestros ya desaparecidos.

PROFESOR SALVADOR BARRERA ROMÁN


A nombre de los profesionistas, el Doctor Reginaldo Ramírez Lamas nos dirigió el siguiente mensaje:

Es para mi un honor poder dirigirme a ustedes, a nombre de todos los Profesionistas Milpillenses. Primeramente quiero reafirmar el compromiso que tenemos con la comunidad de Milpillas, reconociendo el apoyo que recibimos cuando fuimos estudiantes. Conservamos un profundo agradecimiento a nuestros padres, quienes guardaban dentro de sí su tristeza cuando nos veían partir hacia la ciudad; ellos seguían solitarios sus labores del campo y ansiosos esperaban las vacaciones escolares para el reencuentro familiar. Esto se repetía año con año, hasta que un día fueron testigos y sintieron el orgullo de ver a sus hijos recibir un título universitario en sus manos. ¡Qué momento tan lleno de satisfacción ver coronado el esfuerzo de ellos y de nosotros!, porque el estudiante viviendo solo en la ciudad, tiene muchos motivos de distracción, está rodeado de peligros que lo pueden llevar al fracaso. Es motivo de satisfacción sentir que no hemos defraudado la confianza que nuestros padres depositaron en nosotros; seguimos el consejo de nuestros maestros, agradecimos la ayuda de nuestros hermanos y realizamos la ilusión de nuestra vida.

Queremos hacer patente nuestra inmensa gratitud para nuestros maestros, de los que recibimos sus conocimientos, fraguando los cimientos de una profesión en donde habríamos de forjar nuestra superación.

Me dirijo ahora a los estudiantes de Milpillas de todos los niveles y les digo que este acontecimiento debe servirles de motivación para seguirse superando, y vean que con esfuerzo y dedicación se pueden lograr grandes cosas, se pueden realizar nuestros ideales.

Por último, me dirijo a mis compañeros profesionistas; a ustedes les digo: sigamos dando lo que hemos recibido y cosechado, porque vale más el que más da, no el que más tiene, y tengamos siempre presente, que el que no vive para servir, no sirve para vivir.

DOCTOR REGINALDO RAMÍREZ LAMAS


Se hizo una mención honorífica como estudiante distinguida, por haber obtenido el primer lugar en todos los niveles de estudio a

MARÍA ELIZABETH RAMÍREZ BARRERA

Así mismo se hizo una mención honorífica a los siguientes alumnos que se distinguieron por haber obtenido el primer lugar en la Zona y en el Estado.

BAÑUELOS CORREA HERMINIO Conocimiento 1972

BARRERA CASTAÑEDA OSCAR Conocimiento 1973

GONZÁLEZ CASTAÑEDA NORMA Conocimiento

NAVARRO RAMÍREZ JOSÉ LUIS Conocimiento

RAMÍREZ BARRERA EMMANUEL Conocimiento 1992

RAMÍREZ BARRERA PATRICIA Conocimiento 1980

RAMÍREZ BARRERA MA. ELIZABETH Conocimiento

RAMÍREZ RODARTE PONCIANO Conocimiento

RAMÍREZ RIVAS TERESA Conocimiento y Primer Lugar Estatal

en Oratoria

TINAJERO JOSÉ MANUEL Conocimiento y Primer Lugar Estatal

en Oratoria

RAMÍREZ BARRERA ALBA Oratoria

GONZÁLEZ CASTAÑEDA SILVIA Composición

BARRERA CASTAÑEDA MERCEDES Poesía 1971

BARRERA CASTAÑEDA HECTOR M. Poesía 1972

Alumnos de la Telesecundaria que se han distinguido:

SILVESTRE ORTIZ ROBLES Primer Lugar en conocimiento

a nivel Estatal

PATRICIA MÉNDEZ RIVAS Primer Lugar a nivel Estatal en Atletismo

Velocidad prueba 100 m.

JUAN ANTONIO NAVARRO ORTIZ Primer Lugar a nivel Zonas (Sector)

Velocidad 200 m.

CARLOS ALBERTO ORTIZ RIVAS Primer Lugar a nivel Zonas (Sector)

Salto de Altura

YOLANDA RIVAS MURO Primer Lugar a nivel Zonas (Sector)

Salto de Longitud

Se hizo una mención honorífica al primer egresado en cada profesión a nivel licenciatura, siendo los siguientes:

BARRERA CASTAÑEDA RAFAEL Administración de Empresas

BARRERA CASTAÑEDA JESÚS MANUEL Licenciado en Derecho

BARRERA CASTAÑEDA JOSÉ MANUEL Ing. Mecánico Electricista

CASTAÑEDA CARRILLO AMANDO Ing. Electricista

CASTAÑEDA CASTAÑEDA ARMANDO Ing. Químico (Doctorado)

CASTAÑEDA RAMÍREZ JOSÉ MANUEL Médico Veterinario

GONZÁLEZ CASTAÑEDA LEOPOLDO Locución

GUTIÉRREZ MONTES EMMA Química Farmacobióloga

NAVARRO SALDAÑA MARÍA CONCEPCIÓN + Religiosa

RAMÍREZ BARRERA ONOFRE Ingeniero Industrial

RAMÍREZ JÁUREGUI FRANCISCO JAVIER Contador Público

RAMÍREZ LAMAS ALFONSO Médico Cirujano

RAMÍREZ LAMAS REMBERTO Ingeniero Agrónomo

RAMÍREZ RÍOS HÉCTOR Ingeniero Civil

RAMÍREZ RÍOS MARIO Ing. en Com. y Electrónica

RIVAS BARRERA NEMESIO + Sacerdote

RIVAS CASTAÑEDA CRISPÍN Ing. Ind. en Producción

RIVAS CASTAÑEDA ISAOLA Enfermería

VALDÉS CASTAÑEDA SILVIA Odontología


Lista completa de profesionistas de Milpillas de Allende Zacatecas que se pudo recabar, hasta ahora:

ACOSTA GUTIÉRREZ J. GUADALUPE Contador Público

ACOSTA RAMÍREZ JAVIER Ing. Agrónomo

AGUILAR GLORIA Médico Cirujano

AGUILAR MONTES AURORA Lic. en Derecho

ARELLANO ENRIQUEZ JOSÉ MANUEL Ing. Agrónomo

ARIAS CASTAÑEDA SALVADOR Ing. Agrónomo

ARIAS CASTAÑEDA JOSÉ MANUEL Ing. Agrónomo

ARIAS MONTES JUVENTINO Médico Cirujano

ARIAS MACÍAS JOSÉ SANTOS Prof. Normalista

BARRERA CASTAÑEDA LUIS HUMBERTO Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA MARÍA DE JESÚS Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA FEDERICO Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA RAFAEL Lic. en Admón. de Empresas

BARRERA CASTAÑEDA JESÚS MANUEL Lic. en Derecho

BARRERA CASTAÑEDA JOSÉ Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA ALICIA Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA IRMA YOLANDA Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA MERCEDES Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA JOSÉ MANUEL Ing. Mecánico Electricista

BARRERA ROMÁN SALVADOR Profesor

BARRERA CASTAÑEDA MARIO ALBERTO Médico Veterinario

BARRERA CASTAÑEDA HÉCTOR MANUEL Ing. Agrónomo

BARRERA CASTAÑEDA OSCAR Ing. Agrónomo

BARRERA CASTAÑEDA JOSÉ LUIS Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA LUZ ELENA Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA ROSARIO Contador Público

BARRERA CASTAÑEDA SALVADOR Lic. en Derecho

BARRERA CASTAÑEDA GILBERTO Ing. Agrónomo

BARRERA CASTAÑEDA JOSÉ LUIS Lic. en Telesecundaria

BARRERA SANDOVAL JAIME Ing. Agrónomo

BARRERA SANDOVAL MARTÍN Ing. Agrónomo

BARRERA RIVAS REMBERTO Prof. Normalista

BARRERA RIVAS RUBÉN

BOBADILLA BARRERA ANGELINA Ing. Civil

CASTAÑEDA BARRERA LEOPOLDO Ing. Agrónomo

CASTAÑEDA CARRILLO AMANDO Ing. Electricista

CASTAÑEDA CASTAÑEDA ARMANDO Ing. Químico (Doctorado)

CASTAÑEDA CASTAÑEDA IRMA Ing. Químico

CASTAÑEDA CASTAÑEDA JOSÉ LUIS Ing. Agrónomo

CASTAÑEDA CASTAÑEDA DONATO GUSTAVO Ing. Agrónomo

CASTAÑEDA CASTAÑEDA MARÍA DE JESÚS Prof. Normalista

CASTAÑEDA RAMÍREZ JOSÉ MANUEL Médico Veterinario

CASTAÑEDA RAMÍREZ BENJAMÍN Ing. Agrónomo

CASTAÑEDA RAMÍREZ JOSÉ DE JESÚS Ing. Agrónomo

CASTAÑEDA RAMÍREZ JOSÉ ORENCIO + Ing. Agrónomo

CASTAÑEDA RIVAS BERENICE Educadora

CASTAÑEDA RIVAS ELMA Prof. Normalista

CASTAÑEDA RIVAS REMBERTO Prof. Normalista

CASTAÑEDA RIVAS MARCELINO + Ing. Mecánico Electricista

CASTAÑEDA RIVAS REBECA Contador Público

CASTAÑEDA RIVAS HERMILA Prof. Normalista

COVARRUBIAS NAVARRO EFRÉN Prof. Normalista

GONZÁLES CASTAÑEDA LEOPOLDO Locución

GUTIÉRREZ CASTAÑEDA ENEDINA Prof. Normalista

GUTIÉRREZ JÁUREGUI ESTER + Profesora

GUTIÉRREZ JÁUREGUI ISAAC + Profesor

GUTIÉRREZ JÁUREGUI MOISÉS + Profesor

GUTIÉRREZ JÁUREGUI RAÚL + Profesor

GUTIÉRREZ MONTES EMMA Químico Farmacobiólogo

LAMAS MONTES RUFINO Contador Público

LLAMAS CORTES ISAÍAS Lic. en Derecho

MONTES ORTIZ HERMELINDA Prof. Normalista

MONTES ORTIZ JESÚS Ing. Agrónomo

MONTES ORTIZ YOLANDA Lic. en Admón. de Empresas

MURO RIVAS ROGELIO Ing. Mecánico

MURO RIVAS MIGUEL Médico Cirujano

NAVARRO CASTAÑEDA GERARDO Médico Cirujano

NAVARRO CASTAÑEDA FELICIANO Prof. Normalista

NAVARRO COVARRUBIAS BERNARDINO + Prof. Normalista

NAVARRO NAVARRO RAFAEL Lic. en Admón. de Empresas

NAVARRO RAMÍREZ JOSÉ LUIS Contador Público

NAVARRO RAMÍREZ GUILLERMO Médico Cirujano

NAVARRO RAMÍREZ JESÚS MANUEL Lic. en Admón. de Empresas

NAVARRO RAMÍREZ MIGUEL ÁNGEL Ing. Industrial

NAVARRO RIVAS PEDRO Prof. Normalista

NAVARRO RIVAS INDELISA Prof. Normalista

NAVARRO RIVAS FRANCISCO Lic. en Derecho

NAVARRO SALDAÑA RAMÓN Ing.

ORTIZ MERCADO FAUSTINO Lic. en Admón. de Empresas

ORTIZ MERCADO ROSALÍA Lic. en Admón. de Empresas

ORTIZ MERCADO PALEMÓN Contador Público

ORTIZ MERCADO FEDERICO Lic. en Admón. de Empresas

ORTIZ MERCADO MANUELA Química Farmacobióloga

ORTIZ NAVARRO GAUDENCIO Ing. Agrónomo

RAMÍREZ JÁUREGUI GUADALUPE + Profesor

RAMÍREZ BARRERA EMMANUEL Ing. Mec. Electricista

RAMÍREZ BARRERA ALBA Prof. Normalista

RAMÍREZ BARRERA PATRICIA Prof. Normalista

RAMÍREZ BARRERA J. ANGELUS Contador Público

RAMÍREZ BARRERA JORGE RAÚL Lic. en Admón. de Empresas

RAMÍREZ BARRERA GABRIEL Lic. en Admón. de Empresas

RAMÍREZ BARRERA ALEJANDRA SARAÍ Prof. Normalista

RAMÍREZ BARRERA VÍCTOR MANUEL Ing. en Com. y Electrónica

RAMÍREZ BARRERA SILVIA JUDITH Odontóloga

RAMÍREZ BARRERA ONOFRE Ing. Industrial

RAMÍREZ BARRERA MARÍA ELIZABETH Contador Público

RAMÍREZ BARRERA ESTELA Contador Público

RAMÍREZ BARRERA EVA LUCÍA Contador Público

RAMÍREZ BARRERA ALEJANDRO Lic. en Admón. de Emp.

RAMÍREZ BARRERA REFUGIO DEL PILAR Odontología

RAMÍREZ JÁUREGUI FRANCISCO JAVIER Contador Público

RAMÍREZ LAMAS ALFONSO Médico Cirujano

RAMÍREZ LAMAS REMBERTO Ing. Agrónomo

RAMÍREZ LAMAS REGINALDO Médico Cirujano

RAMÍREZ LAMAS ALFREDO Médico Veterinario

RAMÍREZ MURO ERICK Lic. en Informática

RAMÍREZ CASTAÑEDA RAFAEL + Profesor

RAMÍREZ RÍOS ENGELBERTO Ing. Agrónomo

RAMÍREZ RÍOS CONRADO Médico Cirujano

RAMÍREZ RÍOS HÉCTOR Ingeniero Civil

RAMÍREZ RÍOS RAFAEL Médico Veterinario

RAMÍREZ RÍOS ELVA Enfermera

RAMÍREZ RÍOS MARIO Ing. en Telecom. y Elec.

RAMÍREZ RÍOS EFRAÍN Ing. Químico

RAMÍREZ RODARTE DORA DELIA Prof. Normalista

RAMÍREZ RODARTE GLORIA ALICIA Prof. normalista

RIVAS BARRERA DOROTEO + Profesor

RIVAS BARRERA NEMESIO + Sacerdote

RIVAS CASTAÑEDA FRANCISCA + Profesora

RIVAS CASTAÑEDA CRISPÍN Ing. Ind. en Producción

RIVAS CASTAÑEDA ISAOLA Enfermera

RIVAS CASTAÑEDA PERFECTO Lic. en Derecho

RIVAS MELENDRES MARÍA AUXILIO Prof. Normalista

RIVAS MELENDRES PEDRO Lic. en Derecho

RIVAS MELENDRES GILBERTO Prof. Normalista

RIVAS MÉNDEZ J. GUADALUPE + Prof. Normalista

RIVAS MÉNDEZ DANIEL Ing. Agrónomo

RIVAS MONREAL SEBASTIÁN Ing. Agrónomo

RIVAS MONREAL J. GUADALUPE Contador Público

RIVAS NAVARRO RAMÓN Ing. Agrónomo

RIVAS NAVARRO EZEQUIEL Prof. Normalista

RIVAS RIVAS ENEDELIA Prof. Normalista

RIVAS RIVAS NORMA Prof. Normalista

ROBLES INDALECIO ¿?

ROBLES CORTÉS CAYETANO + Profesor

ROBLES MURO TERESA DE JESÚS Lic. en Telesecundaria

ROBLES MURO EMMA YOLANDA Lic. en Telesecundaria

RODARTE MÉNDEZ ANTONIO Contador Público

RODRÍGUEZ ROSALES ESTÉFANA + Profesora

SALDAÑA AGUILAR MA. DE LOS ÁNGELES Prof. Normalista

SALDAÑA NAVARRO GRACIELA Prof. Normalista

SALDAÑA NAVARRO TERESA Enfermera

VALDÉS RODRÍGUEZ SALVADOR Profesor

VALDEZ CASTAÑEDA SILVIA Odontología

VALDÉS CASTAÑEDA ROSA DELIA Prof. en Educación Media

VALDÉS CASTAÑEDA SALVADOR Ingeniero Civil

VALDÉS CASTAÑEDA JUAN CARLOS Odontólogo

VALDÉS CASTAÑEDA DORA MARÍA Lic. en Educ. Preescolar

VARELA AGUILAR CONSUELO Contador Público

VARELA AGUILAR ARGELIA Médico Esp. Oncología

PROFESIONISTAS A NIVEL TÉCNICO

CASTAÑEDA ARJÓN LEONOR Secretaria Empresarial

CASTAÑEDA BARRERA BERTHA ALICIA Secretaria Empresarial

CASTAÑEDA BARRERA ARCELIA Secretaria Empresarial

CASTAÑEDA CASTAÑEDA ESPERANZA Contador Privado

CASTAÑEDA CASTAÑEDA ERASMO Contador Privado

CASTAÑEDA CASTAÑEDA LAURA Secretaria Ejecutiva V.

CASTAÑEDA GONZÁLEZ SABÁS Contador Privado

CASTAÑEDA RIVAS MARÍA DE JESÚS Enfermera

CASTAÑEDA RIVAS MARÍA NINFA Secretaria Ejecutiva

CASTAÑEDA RIVAS OLGA Secretaria Ejecutiva

GONZÁLEZ CASTAÑEDA NORMA Químico Industrial

GUTIÉRREZ MONTES OLIVA Químico Industrial

GUTIÉRREZ MONTES ROSALBA Técnico en Computación

GUTIÉRREZ MONTES IBET Técnico en Computación

GUTIÉRREZ MONTES ELIA Asistente Médico

GUTIÉRREZ MONTES ANABEL Educadora

GUTIÉRREZ MONTES VERÓNICA Químico Industrial

MONTES ORTIZ LIDIA Computación

MURO NAVARRO BELARMINA Cont. Comercial y de Costos

MURO NAVARRO FEDERICO Cont. Comercial y de Costos

MURO NAVARRO ELIDIA Contador Privado

MURO NAVARRO JOSÉ AUSTREBERTO Contador Privado

NAVARRO RAMÍREZ GABRIELA Cultura de Belleza

NAVARRO RIVAS ISAÍAS + Electromecánico

ORTIZ MERCADO INDELISA Tec. en Salud Comunitaria

ORTIZ MERCADO MANUEL Contador Privado

ORTIZ MERCADO ELENA Secretaria Ejecutiva

RAMÍREZ JÁUREGUI HERIBERTO Enfermero Militar

RAMÍREZ JÁUREGUI MARÍA CONCEPCIÓN Secretaria Ejecutiva

RAMÍREZ LAMAS SUSANA Contador Privado

RAMÍREZ LAMAS ESTELA Contador Privado

RAMÍREZ LAMAS INDELISA Secretaria Ejecutiva

RAMÍREZ RÍOS GLORIA Secretaria Ejecutiva

RIVAS CASTAÑEDA GRACIELA Contador Privado

RIVAS CASTAÑEDA GUILLERMINA Contador Privado

RIVAS CASTAÑEDA MARÍA DE JESÚS Contador Privado

RIVAS MELENDRES HUMBERTO Tec. en Computación

RIVAS RIVAS EDELMIRA Contador Privado

RIVAS RIVAS VERÓNICA Educadora

RIVAS RIVAS BERENICE Educadora

ROMERO NAVARRO JOSÉ SANTOS Contador Privado

SALDAÑA AGUILAR AURORA Enfermera

SALDAÑA NAVARRO LAURA ELENA Programador Analista

SANDOVAL CASTAÑEDA JUAN IGNACIO Secretario

VALDÉS CASTAÑEDA ALMA ANGÉLICA Contador Privado

R E L I G I O S A S

Cabe hacer notar que en su mayoría, por no decir que todas, tienen un alto nivel de estudios, algunas Filosofía o Teología, otras imparten clases y una de ellas es Directora de un colegio, por lo que con justicia son consideradas en el número de profesionistas.

MARÍA LUISA CASTAÑEDA RIVAS +

MARÍA CONCEPCIÓN NAVARRO SALDAÑA +

MARÍA SOLEDAD CASTAÑEDA RIVAS Orden del Verbo Encarnado

y del Santísimo Sacramento (entra en 1948 y profesó en 1950)

ROSA BARRERA CASTAÑEDA

LOURDES RAMÍREZ BARRERA Com. Misionera “VERBUM DEI”

ANA ELISA RAMÍREZ BARRERA Com. Misionera “VERBUM DEI”

MARÍA GUADALUPE RAQUEL CASTAÑEDA C.

MARÍA TRINIDAD ROMERO NAVARRO

TERESA ARELLANO ENRIQUEZ

ROSARIO CASTAÑEDA RAMÍREZ

DELIA RIVAS NAVARRO

R E L I G I O S O (con Filosofía y Teología terminadas)

FERNANDO RAMÍREZ BARRERA Com. Misionera “VERBUM DEI”

La mayoría de los profesionistas comprendidos en la nómina anterior, son fruto de la Época de Oro a que nos hemos referido con anterioridad y aún los que no estudiaron en ese tiempo, sí recibieron su influencia, porque como lo dijo Víctor Manuel Ramírez Lamas: la tendencia natural del hombre, es imitar a las personas que forman su entorno familiar y social; obviamente que si la mayoría de alumnos estaban deseosos de terminar la educación primaria para emigrar a la ciudad a continuar sus estudios, contagiaban a los que no tenían dicho propósito, pero la idea de seguir estudiando para llegar a terminar una carrera profesional no era obra de la casualidad, sino el reflejo de una formación desde el entorno familiar, ya que como lo dijo el Profesor Salvador Barrera Román: los padres son los primeros educadores de sus hijos y constituyen el cimiento de la formación de la persona; pero este cimiento sería inútil si no recibe una adecuada enseñanza en la escuela, y precisamente ahí está el mérito de los profesores de esta Época, los cuales tenían un gran amor a la enseñanza, sin duda motivados por ser nativos del mismo pueblo y por la efervescencia contagiante, emanada de los resultados obtenidos, reflejados en los diferentes concursos. A los que nos tocó vivirla recordamos cómo llegaban de diferentes lugares de la región a estudiar a Milpillas, aun de lugares muy distantes; a mí por ejemplo, me tocó tener de compañeros a Abel Plascencia que venía de Tuitán, a Felipe Velázquez de Jalpilla, a José Nájar y Fidel Castañeda de Los Sabinos, todos estos lugares del Estado de Jalisco; de otros grupos recuerdo a Anselmo Ávila de Huitzila, Isabel (¿?) de El Cortapico, Nayarit, José Campos de El Barranco, y así había en todos los grupos alumnos venidos de diferentes poblaciones, la mayoría muy distantes, que tenían escuelas mucho más cercas que la de Milpillas, pero el motivo de su estancia era por la calidad de la educación, demostrada en que casi en su totalidad los concursos de Zona y los que se hacían entre escuelas, eran ganados por los alumnos de la escuela de Milpillas, no sólo en conocimientos, sino también en oratoria, poesía, bailables folklóricos y deporte, en lo que influyó mucho el Profesor Efrén Covarrubias Navarro, que cada año aprovechaba las vacaciones para ir a prepararse a la Ciudad de México; otro que se destacó en cuanto al deporte fue el Profesor Cayetano Robles, sin duda porque ambos eran los más jóvenes, sin menospreciar el aspecto de la enseñanza en donde todos eran excelentes maestros, destacando en tal sentido el Profesor Salvador Valdés Rodríguez, quien fungía como Director de la escuela y a quien se debe en gran parte el florecimiento de esta Época, además de tener una excelente preparación, ya que todos los años emigraba en vacaciones a la Ciudad de Guadalajara Jalisco a estudiar en la Normal Superior Nueva Galicia, en donde terminó varias especialidades, lo que también hacían algunos de los restantes, principalmente el Profesor Salvador Barrera Román, aclarando que ellos mismos se costeaban esos cursos, lo que repercutía en una mejor preparación académica en beneficio de los alumnos.

Debemos aclarar que los primeros lugares a que nos hemos referidos, no siempre eran ganados por alumnos originarios de Milpillas, sino que varios fueron ganados por alumnos venidos de otras rancherías, entre los que recuerdo a Herminio Bañuelos Correa de Los Álamos y José Manuel Tinajero de El Barranco, ambos del Estado de Jalisco, por lo que el mérito y la distinción no era para los nativos del lugar, sino para la escuela de Milpillas. En los concursos era tanto el deseo de otras escuelas por ganarle a los de la escuela de Milpillas, que a mí me tocó competir en un concurso en donde su Director ordenó a sus profesores, que llevaran alumnos de un grado superior a competir con grados inferiores, pero no contaba con que dos de ellos eran originarios de Milpillas y aunque ciertamente obedecieron, después del concurso delataron el hecho.

De Milpillas hubo varias personas que sirvieron como profesores particulares en diferentes rancherías, durante muchos años, pagados por los vecinos del lugar, entre los que recuerdo a Don Felipe Valdés, Ma. Trinidad Castañeda Castañeda, Margarita Castañeda Castañeda, Francisco Castañeda Paulín, María de Jesús Rivas Rivas, Rosario Rivas López, Ramón Cortés, mi tío Isidro Barrera Román, mi hermano Pedro Barrera y muchos otros, incluyendo los mismos profesores que se nombran en la Época de Oro, que antes de pertenecer al sistema oficial, casi todos fueron profesores particulares en diferentes rancherías; la razón es que como lo apuntó el Profesor Salvador Valdés Rodríguez en su brillante intervención transcrita con anterioridad, la gente de la región tenía la convicción de que siendo de Milpillas, cualquiera es buen maestro; a mí mismo me ofrecieron cuando estaba terminando la primaria, que me fuera a dar clases como profesor particular a Los Álamos Jalisco y eso que apenas iba a cumplir 13 años, pero no acepté por venirme a continuar mis estudios a Guadalajara, y es que los profesores de ese entonces eran tan dedicados y querían tanto a su escuela, que robando tiempo a su descanso, había temporadas que impartían gratuitamente clases de noche para los adultos, por lo que en la entrada del pueblo había un epígrafe escrito en madera, que decía: “Desde 1946 Milpillas erradicó el analfabetismo”, cuando sabemos que en ese tiempo, un gran porcentaje de la población rural y aún de las ciudades, era analfabeta.

Debemos aclarar que en Milpillas hubo muchos profesores venidos de otros lugares; así podemos mencionar a Catalina Hipólito, Sara Vázquez y María Guadalupe López que impartieron clases en 1925, a Trini López en 1958; en la misma Época de Oro, sobre todo a principios de la misma, hubo algunos venidos de otros lugares; yo mismo tuve como maestros al profesor Ángel que me dio clases en primero; a la profesora Graciela Zacarías de El Teúl, que me tocó en segundo y la profesora Socorro Covarrubias en tercero, a quienes recuerdo con mucho cariño; hubo otros que por no haber sido mis profesores, tampoco recuerdo sus nombres. Pronto se fueron integrando los profesores que se mencionan como los integrantes de la “Época de Oro”, todos oriundos de Milpillas. Sin duda que el que poseía un mayor conocimiento y extraordinaria facilidad para enseñar, a decir de los que lo tuvieron como maestro, fue el Profesor Salvador Valdés Rodríguez; a mí sólo me toco estar unos días con él, cuando tenía apenas 5 años de edad, y recuerdo muy bien su método de enseñanza a base de cuentos y dibujos, pero él mismo sugirió que me esperara a cumplir 6 años para que pudiera aprovechar adecuadamente la escuela, sin embargo, en esos días aprendí algunas letras, entre ellas la “j” enseñada con el relato de un anciano cansado subiendo una cuesta; en ese corto tiempo advertí su capacidad para enseñar. Además poseía un alto grado de conocimiento en historia, geografía, matemáticas, gramática y dibujo, entre otras materia, sin pasar por alto sus grandes dotes de orador, lo que podemos apreciar en su disertación que se transcribe con anterioridad. Como Director de la escuela se preocupaba por su buen funcionamiento y en especial por una buena enseñanza, para ello visitaba frecuentemente los grupos para ver su aprovechamiento y nos dedicaba algún tiempo que aprovechaba para enseñarnos algo nuevo; fruto de su trayectoria como maestro, lo nombraron Inspector de la Zona, cargo que ocupó por muchos años y es el único profesor de Milpillas que ha ocupado dicho cargo, sólo que estas cualidades y logros en su tiempo no le fueron reconocidos, al menos no públicamente, porque en Milpillas no hay la cultura de reconocerle a las personas sus cualidades, prueba de ello es que habiendo tantas personas ilustres del lugar, y sobre todo, tantos que sirvieron a la enseñanza, aun a costa de su dinero y tiempo libre, hasta ahora no recuerdo que alguna vez hayan invitado a alguien a apadrinar una generación de la primaria o secundaria; nosotros en cambio, a través de este libro queremos expresar nuestro reconocimiento y agradecimiento a todos nuestros profesores, algunos ya fallecidos, otros ni siquiera se mencionan, pero unos y otros sembraron la semilla que una vez fecundada floreciera y diera frutos que hoy estamos cosechando; vaya pues nuestro humilde reconocimiento y agradecimiento a todos ellos y especialmente a los que le dieron renombre a la escuela Fray Bartolomé de las Casas de Milpillas en la “Época de Oro” y principalmente a quien fuera su Director y artífice, antes mencionado.

Como se dijo anteriormente, el habernos reunido en nuestra tierra natal, no fue únicamente para reconocer a los profesionistas, sino también a nuestros padres y a todos aquellos que se han preocupado por el progreso del pueblo en los diferentes aspectos. Como no es posible reconocer a cada uno su labor, se pensó en 10 personas que hubieran sobresalido en alguna de las actividades más representativas del lugar y que aún vivieran, lo que no fue fácil su elección; después de varias consultas se eligieron a las siguientes personas a quienes se les otorgó un reconocimiento.

1.- SALVADOR VALDÉS RODRÍGUEZ Educador

2.- ELPIDIO RAMÍREZ CASTAÑEDA Medicina

3.- SALVADOR BARRERA ROMÁN Educador

4.- MACARIO CASTAÑEDA RAMÍREZ Ganadero

5.- FEDERICO CASTAÑEDA RIVAS Ganadero

6.- MARCOS CASTAÑEDA RIVAS Agricultor y Ganadero

7.- VÍCTOR MANUEL RAMÍREZ LAMAS Agricultor y Ganadero

8.- DANIEL RIVAS MÉNDEZ Primer Presidente Municipal

9.- ALFONSO RAMÍREZ LAMAS Profesionista Distinguido

10.- ARMANDO CASTAÑEDA CASTAÑEDA Profesionista Distinguido

con el mayor grado académico.

BREVE SEMBLANZA DE CADA UNO DE ELLOS

ELPIDIO RAMÍREZ CASTAÑEDA

MEDICINA

Nació en este lugar el día 4 de marzo de 1904, hijo de Ponciano Ramírez Ulloa y María Asunción Castañeda Sandoval.

Estudió en este lugar hasta el 4º año de primaria, siendo su maestro Cresencio Plascencia de Apozolco Nayarit, el 5º y 6º año los estudió en El Teúl de González Ortega.

Con motivo de las múltiples epidemias de principios de siglo el señor Ponciano Ramírez Ulloa se preocupó por la salud del pueblo, ejerciendo la medicina, preparándose por sí solo a base de consultar libros propios de esa ciencia, actividad que continuó su hijo Elpidio Ramírez Castañeda, quién se preparó de igual manera que su padre, empezando a ejercer dicha profesión como un servicio a la comunidad en el año 1940, con tanto acierto que pronto se extendió su prestigio en toda la región, salvando numerosas vidas humanas, además puso en su domicilio una botica la cual ha sido la única en este pueblo.

Se preocupó además por las campañas de vacunación con las que se frenaron las epidemias tan frecuentes en su tiempo.

Dos de sus hijos estudiaron la carrera de medicina, sin duda siguiendo el ejemplo de su padre y cuando ya se habían recibido de doctores, venían a vacaciones y cuando iban a consultar al señor Elpidio Ramírez éste por modestia sugería que consultaran a sus hijos ya que ellos si estaban preparados, pero la gente seguía prefiriendo consultarlo a él.

Fue sin duda el señor Elpidio Ramírez Castañeda un hombre que prestó un gran servicio a esta comunidad por sus conocimientos en el ramo de la Medicina misma que ejerció no con el afán de lucro, sino con el afán de servicio.

PROFESOR SALVADOR BARRERA ROMÁN

EDUCADOR

Nació en este lugar el 29 de agosto de 1927, hijo de José Barrera Sandoval y María Eugenia Román Ramírez.

Se capacitó como maestro habiendo obtenido su título en 1957, y posteriormente hizo una especialidad en Ciencias Sociales de 1962 a 1968 en la Normal Superior Nueva Galicia de Guadalajara.

Trabajó como maestro de 1949 a 1950 en Los Campos, de 1951 a 1959 en la Hacienda de Guadalupe.

En esta escuela Fray Bartolomé de las Casas prestó sus servicios como maestro de 1959 a 1985, en donde ocupó el cargo de Director desde el año 1960 a 1985, por lo que duró 25 años en dicho cargo.

En 1979 logró la fundación de la secundaria en Milpillas, en donde ocupó el cargo de Director; durante ese tiempo además de ser el Director de la primaria, daba clases en ambas escuelas.

Fue el promotor y realizador del nuevo local de la escuela primaria de este lugar, encabezando el comité pro-construcción de la misma, aportando parte de su sueldo, al igual que los demás maestros, para la compra del terreno.

Encabezó el Comité para la instalación de la luz eléctrica en este lugar.

FEDERICO CASTAÑEDA RIVAS

GANADERO

Nació en esta población el día 31 de mayo de 1921, hijo de Roque Castañeda Ramírez y María del Refugio Rivas Bobadilla.

Desde su infancia se dedicó a la ganadería y fue de los primeros en traer toros sementales de la raza Cebú para mejorar la ganadería en este lugar; su prestigio como ganadero es reconocido en toda la región, aunque por algún tiempo su actividad principal fue la compra-venta de ganado, sin embargo de algunos años a la fecha se ha dedicado a la cría de ganado de alta calidad, llegando a ser en la actualidad uno de los que más toros sementales produce en el pueblo, con reconocimiento en toda la región.

MARCOS CASTAÑEDA RIVAS

AGRICULTOR Y GANADERO

Nació el 28 de diciembre de 1921, hijo de Marcos Castañeda Ramírez y Paula Rivas Barrera.

Su padre fue reconocido ganadero de los primeros en traer toros sementales de raza Cebú a éste lugar, por lo que desde su infancia se dedicó principalmente a esta actividad con la constante preocupación de mejorar la raza, hasta lograr que su ganado sea reconocido entre los mejores de la región, llegando a ser productor de sementales de raza Cebú de muy buena sangre.

Igualmente se dedicó a la agricultura, sin duda como una actividad complementaria de la ganadería, ya que para el sostenimiento del ganado aprovechó la pastura con buena técnica.

El mérito mayor como agricultor se debe sin duda a haber sido el que compró el primer tractor en el año de 1975, con lo cual se ha innovado la técnica del cultivo agrícola, al grado de desaparecer la yunta y el tiro; debemos reconocerlo además como emprendedor, ya que fue igualmente uno de los socios que compraron la primera troca en este lugar (troca = camión de carga).

VÍCTOR MANUEL RAMÍREZ LAMAS

AGRICULTOR Y GANADERO

Nació en este lugar el 27 de marzo de 1940, hijo de Elpidio Ramírez Castañeda y María del Refugio Lamas Correa.

Desde su infancia se dedica a la agricultura y ganadería siguiendo el ejemplo de su padre; en 1953 cuando su padre introdujo el fertilizante a este lugar, levanta yunta por primera vez, usando ya fertilizante en algunas partes de la siembra como prueba.

Posterior al fertilizante se vino la modernización de la agricultura con el uso de herbicidas, la sustitución de la yunta de bueyes por tiro de caballos y luego por el tractor, cambios a los que se adaptó y aplicó con gran tino, habiendo comprado su primer tractor en 1978. En esta actividad se ha destacado por su alta productividad, lo que le ha valido para la obtención de varios reconocimientos; el primero de ellos por haber obtenido tercer lugar en el V concurso de alta productividad de maíz en el ciclo primavera verano de 1983 con rendimiento de 6740 kgs. por hectárea de tierra de temporal; de igual forma obtuvo reconocimiento de la Secretaría de Agricultura por alta productividad en los ciclos de 1986 y 1987.

En cuanto a la ganadería, se ha dedicado a ella desde su infancia por ser una actividad heredada de su padre; se ha preocupado por mejorar la raza de su ganado mediante la compra de sementales de raza Cebú de muy buena calidad, sin embargo en lo que se ha distinguido es en traer sementales de razas diferentes a la Cebú, como son: en 1967 trae un semental de raza Suiza, en 1969 semental Charoláis, en 1983 semental de raza Santa Gertrudis, en 1990 semental de raza Chanina, observando las cruzas que mejor resultado han dado, siendo Charoláis con Cebú y Santa Gertrudis con Cebú, ya que el de raza Chanina apenas está en prueba.

Debe hacerse notar que entre los sementales adquiridos, uno de ellos fue considerado como el de mayor peso en la región, siendo de raza Charoláis, alcanzando un peso de una tonelada ciento cincuenta kilos.

Víctor Manuel Ramírez Lamas tuvo la intención de estudiar, pero las condiciones especiales de su tiempo no se lo permitieron, sin embargo, debe destacarse el hecho de que de sus ocho hijos que procreó con su esposa Rosario Barrera Castañeda, todos terminaron una carrera profesional a nivel licenciatura, entre los que destaca María Elizabeth que fue distinguida como la mejor estudiante, por haber obtenido el primer lugar en conocimientos, en todas las etapas de su formación.

INGENIERO DANIEL RIVAS MÉNDEZ

PRIMER PTE. MPAL. DE ESTE LUGAR

Nació en este lugar el día 20 de enero de 1950, hijo de Alberto Rivas Bobadilla y de Paula Méndez, estudió la primaria en esta escuela de 1958 a 1964, la secundaria en El Teúl de González Ortega, el bachillerato en la escuela preparatoria No. 1 de Guadalajara y la Facultad en la escuela de Agricultura de la Universidad de Guadalajara, habiéndose graduado de Ingeniero Agrónomo en 1975.

El 16 de julio de ese mismo año ingresó a la Secretaría de Agricultura y Ganadería en donde ha ocupado los siguientes cargos:

- Delegado de Fruticultura en Fresnillo, Zacatecas.

- Extensionista Agrícola en la región comprendida por los municipios de Teúl de González Ortega, Benito Juárez, García de la Cadena y Mezquital del Oro, Zacatecas.

- Jefe de la unidad No. VII Teúl de González Ortega, correspondiente al Distrito Agropecuario de Jerez, Zacatecas.

En noviembre de 1979 fue electo Presidente Municipal de Teúl de González Ortega, Zacatecas, cargo que ocupó del 1º de enero de 1980 al 31 de diciembre de 1982, convirtiéndose en el primer Presidente Municipal originario de este lugar.

Durante su gestión se realizaron obras que beneficiaron a este pueblo, siendo la construcción de tres bordos colectivos, el puente de acceso a la plaza y el camino de terracería a El Conejo.

Al término de su gestión y hasta la fecha siguió trabajando en la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos con sede en Teúl de González Ortega, Zacatecas.

MÉDICO ALFONSO RAMÍREZ LAMAS

PROFESIONISTA DISTINGUIDO

Nació en esta población el día 29 de junio de 1935, hijo de Elpidio Ramírez Castañeda y María del Refugio Lamas Correa.

Estudió la primaria en esta escuela de 1943 a 1949 y como no había escuela de Organización Completa, en 1953 presentó examen a titulo de suficiencia en El Teúl para obtener su certificado de 6º año.

Estudió la secundaria de 1953 a 1956 en la número 3 de Guadalajara, el bachillerato en la Preparatoria No. 1 de Guadalajara de 1956 a 1958; la facultad en la Facultad de Medicina de la Universidad de Guadalajara de 1958 a 1964.

Los principales cargos que ha ocupado son:

- En 1965, Jefe de los Servicios Coordinados de Salud Pública en Tecuala, Nayarit.

- Residente de Cirugía en el Hospital del Ferrocarril del Pacífico de Guadalajara, Jalisco (actualmente, Clínica 86 del IMSS).

- Del 1º de diciembre de 1965 al 31 de enero de 1969 especialidad de Cirugía General en el Hospital del Ferrocarril de Guadalajara.

- 1º de febrero de 1969 a 1975, Director del Hospital Regional del Ferrocarril del Pacífico de Empalme, Sonora y Jefe de los Servicios Médicos Ferrocarriles en el Estado de Sonora.

- De 1975 a 1982 Jefe de Cirugía en el mismo Hospital de Empalme, Sonora.

- De 1982 a 1984 Cirujano en la Clínica del Seguro Social de Guaymas, Sonora.

- De 1984 a 1991 Jefe de Cirugía en el Hospital del Seguro Social en Empalme, Sonora.

- En el transcurso del tiempo que duró en Guaymas Sonora, ocupó además los siguientes cargos: Residente del Colegio Médico; Delegado del Colegio Medico ante la Federación Médica de Sonora; Jefe de enseñanza y de Cirugía en el Hospital Municipal; Cirujano General y de Urología en Petróleos Mexicanos; Cirujano del ISSSTE Sonora.

- Fundador de la Cruz Roja Mexicana en Empalme, Sonora.

- Secretario de la Asociación Ganadera de Guaymas.

Alfonso Ramírez Lamas, fue el primer estudiante de este pueblo que estudió una carrera profesional en una universidad.

DOCTOR EN QUÍMICA ORGÁNICA SINTÉTICA

ARMANDO CASTAÑEDA CASTAÑEDA

PROFESIONISTA DISTINGUIDO

Sus padres fueron Fidencio Castañeda y María de Jesús Castañeda.

Empezó sus estudios en esta escuela y los continuó en Guadalajara, habiendo concluido la carrera de Ingeniería Química en 1968 en la Universidad de Guadalajara.

De 1974 a 1977, estuvo en las Universidades de Guadalajara y Autónoma de Baja California, luego pasó a la Universidad de San Diego, California, donde hizo su Maestría en Química.

De 1982 a 1987 estudió en la Universidad de California en donde obtuvo el DOCTORADO EN QUÍMICA ORGÁNICA SINTÉTICA.

Fue contratado por una empresa en E.U.A., para trabajar aquí en México desempeñando su labor en la investigación básica.

Actualmente presta sus servicios en la Universidad de Guadalajara, como Maestro Investigador, en la categoría C, siendo esta categoría la superior.

Es miembro del “Sistema Nacional de Investigación”, en el cual, sólo pueden participar personas con muy alta calificación en la materia.

BREVE SEMBLANZA DE LOS PROFESIONISTAS FALLECIDOS

NEMESIO RIVAS BARRERA, hermano del profesor Doroteo, es el único Sacerdote que ha dado éste pueblo. En el Seminario mostró una grande aplicación, motivo por el cual lo becaron para estudiar en Roma, habiendo llegado el día 13 de octubre de 1928; ahí terminó sus estudios y fue ordenado; regresó a México ya como Sacerdote y su cantamisa la ofició precisamente en este pueblo de Milpillas. Sus destinos como sacerdote fueron: Atenquique, Totatiche, El Salvador, San Gabriel, Tamazula, de ahí paso a la Diócesis de Colima en donde lo nombraron Canónigo, posteriormente regresó a Ciudad Guzmán en donde fue su último destino, murió en 1982 en el sanatorio San Francisco de Zapopan, Jalisco.

ESTÉFANA RODRÍGUEZ ROSALES, mejor conocida como Estefanita como cariñosamente la llamaba la gente, nació el 26 de diciembre de 1896, inició dando clases en El Salvador y luego en Jalpilla, de ahí se viene a Milpillas en donde prestó sus servicios como maestra durante 28 años continuos hasta 1957; fue contemporánea del Profesor Doroteo Rivas y el Profesor Salvador Valdés; murió el día 9 de febrero de 1970. Por su gran labor de educadora ejemplar que desempeñó por tantos años en este lugar, el pueblo de Milpillas la recuerda con cariño y con profundo agradecimiento y reconocimiento a su labor educativa.

Un aspecto importante de la Profesora Estefanita, fue su caridad. En su tiempo había demasiada pobreza en Milpillas, al grado que habíamos niños que como lo dice mi hermano José en la semblanza del Profesor Doroteo, andábamos remendados, descalzos y sin sombrero y nos comíamos las cáscaras no sólo de plátano, sino también de naranja, lima y cualquier otra que nos encontrábamos y fuera susceptible de comer. Cuando yo tenía diez años y Rafael mi hermano doce, pensamos en trabajar para ganar dinero y no se nos ocurrió otra cosa que traer leña para vender, sin embargo, ese trabajo era propio de gente adulta y mientras había muchos que lo hacían, eran pocos los que la compraban, por lo que resultaba imposible que hubiera alguien que nos comprara nuestra leña. A pesar de lo anterior, la necesidad superó la razón y nos hizo animarnos a decirle a la Profesora Estefanita que si nos compraba leña, con tan buena suerte que nos dijo que sí nos compraría toda la que le lleváramos y nos la pagaría a $3.00, cuando el precio normal era de $2.50 la carga. Cuando le llevamos las primeras dos cargas, íbamos con el temor de que no le gustaran, ya que por nuestra edad, más que una carga de leña, eran dos terciecitos de charañas y algunos leños podridos, porque nuestra capacidad de niños no daba para más. Grande fue nuestra satisfacción de que al recibirlas, en vez de revisar nuestra leña, de inmediato nos pagó el precio que nos había ofrecido y nos exhortó a seguirle llevando, por lo que de ahí en adelante cada sábado nos levantábamos temprano para ir a Sombreretillo a traer nuestras dos cargas de leña, contentos de saber que en la noche que regresáramos tendríamos nuestros $6.00. Este dinero nosotros en parte se lo entregábamos a mi mamá y ella nos decía que era para comprar tela de la llamada “popelina”, la cual costaba $3.00 el metro, con la que haría las camisas blancas que estrenábamos generalmente al principio del curso escolar. Rafael y yo nos preguntábamos cuál sería la causa de que a la Profesora Estefanita le gustara tanto nuestra leña, que nos compraba toda la que le llevábamos y nos la pagaba más cara, llegando a la conclusión de que era porque siendo una persona mayor, no podía rajar leña y como la nuestra era muy delgada, no necesitaba rajarla. Al paso de los años pudimos comprender que lo hacía por caridad, sin embargo, debo aclarar que después de las primeras cargas, quien nos pagaba era el Profesor Valdés, ya que siendo su sobrino, vivía con ella y la veía como su madre y para entonces, por su edad, ella había dejado la docencia; no hace mucho tiempo que Rafael y yo nos acordamos de ese hecho, con la nostalgia de que nunca les dimos las gracias; sin duda que a ella Dios ya la recompensó por este acto de caridad.

RAFAEL RAMÍREZ CASTAÑEDA nació en Milpillas el día 11 de noviembre de 1919. Sus padres fueron Ponciano Ramírez y María Asunción Castañeda. Inició en el magisterio en el año 1950 en Salazares, Municipio de Tlaltenango Zacatecas; en 1951 pasa a Villahidalgo del mismo Municipio; en 1952 llega a Los Campos, Municipio de Florencia Zacatecas, pero ese mismo año se cambió a La Tetilla Municipio de García de la Cadena Zacatecas en donde laboró hasta 1954, año en que fue trasladado a Huitzila de este Municipio en donde laboró solo 10 meses para irse a trabajar a La Ceja Municipio de García de la Cadena, en donde laboró hasta 1957, año en que regresa a Huitzila en donde estuvo hasta 1959, para luego llegar a su tierra natal en donde fue su último destino, ejerciendo la docencia hasta 1971. De joven estudió tres años en el Seminario Auxiliar de Totatiche Jalisco, fundado con motivo de la persecución religiosa en México por el gran santo que encabeza la lista de los mártires mexicanos Cristóbal Magallanes Jara, en donde tuvo como compañero al ilustre escritor teulense Don Luis Sandoval Godoy; sin duda que los principios recibidos de sus padres y del tiempo de seminarista, los conservó hasta su muerte, porque siempre fue ejemplo de buen cristiano, de persona recta y responsable, además de buen maestro. No podemos olvidar que aún incapacitado físicamente, a pesar de la incomodidad que esto le representaba, nunca dejó de impartir sus clases. Por motivo de su enfermedad, ya en los últimos años de su vida tuvo que emigrar a Guadalajara, en donde murió el 9 de marzo de 1978.

CAYETANO ROBLES CORTES, su labor como maestro fue de 1959 a 1970, estuvo en Huitzila, luego vino a trabajar en esta escuela hasta el fin de su existencia. Se distinguió como buen maestro y como persona recta responsable y entusiasta, se preocupó por mejorar las condiciones de la escuela, impulsó el deporte y apoyó constantemente las mejoras de la comunidad.

GUADALUPE RAMÍREZ JÁUREGUI, desempeñó su labor como maestro de 1951 a 1983. Sus primeras plazas fueron en Alamitos, La Tetilla, Santa Rosa y Milpillas de Allende en donde duró los últimos 21 años de docencia; nos dio ejemplo de rectitud y responsabilidad como maestro y como persona, se preocupó por dar un alto grado de enseñanza, haciendo responsables a sus alumnos; apoyó constantemente las obras en beneficio del pueblo. Cabe señalar que nació en el Año Guadalupano (1931) al que le debió su nombre, por algún tiempo fue Ministro de la Eucaristía juntamente con el Profesor Salvador Barrera y el señor Guadalupe Castañeda; en un cumpleaños manifestó su gran deseo de morir el día en que se apareció la Virgen de Guadalupe en México, deseo que Dios le concedió, ya que murió el día 12 de diciembre de 1989.

De los hermanos ESTER, ISAAC y MOISÉS GUTIÉRREZ JÁUREGUI solo tenemos el dato de que prestaron sus servicios como maestros en Zacatecas, llegando a ocupar cargos importantes.

FRANCISCA RIVAS CASTAÑEDA laboró como maestra de 1948 a 1984. Trabajó en Sánchez Román, Zacatecas, siendo por muchos años la Directora de la Escuela Urbana de esa comunidad.

BERNARDINO NAVARRO COVARRUBIAS fue Profesor Normalista, el último de los profesionistas fallecidos cuyo deceso ocurrió recientemente y por lo mismo todos conocemos su trayectoria, por lo que omitimos mayores datos de su persona.

El único profesionista a nivel técnico que ha fallecido (hasta el 21 de mayo de 1991) fue ISAÍAS NAVARRO RIVAS quien estudió electromecánica.

R E M E M B R A N Z A S

A continuación algunos acontecimientos importantes de este pueblo de Milpillas a partir de finales del siglo pasado.

1.- El viernes 6 de febrero de 1891 nace en este pueblo Doroteo Rivas Barrera hijo de Santiago Rivas y María Luisa Barrera Sandoval.

2.- En 1891 se inicia la construcción del Templo a instancias del Señor Cura del Teúl, Ramón Veles, el patronato lo encabezó el señor Ponciano Ramírez Ulloa.

3.- El 14 de mayo de 1904 se autoriza e inicia la construcción del Panteón, siendo comisario el señor Nemesio Flores.

4.- En 1906 el Profesor Jesús Covarrubias es nombrado Primer Director de la Escuela Oficial de San José de Milpillas, siendo maestros Espiridión Gutiérrez (El Cristero), Brígido Zacarías y Margarito Vela.

5.- En 1914 fue el año del hambre en este lugar.

6.- En 1917 Juan Rivas Velázquez fue nombrado Capitán del Ejercito de Los Dorados de Villa y participa en la Batalla de la Toma de Zacatecas. Fue el cirujano de este lugar y de los lugares aledaños por muchos años.

7.- En 1917 fue el año de la peste (tifos).

8.- En 1922 se inicia la Escuela Rural Federal de Milpillas Fray Bartolomé de las Casas.

9.- En 1928 la gente es desalojada por los federales, a consecuencia de la Revolución Cristera, retirándose a las zonas aledañas y quedó solo el lugar.

10.- En 1929 por decreto gubernamental se cambió el nombre de San José de Milpillas, a Milpillas de Allende, a sugerencia del señor Elpidio Ramírez Castañeda, siendo Comisario el señor Roque Castañeda.

11.- El primer censo se levantó en 1930 y dio 865 personas, 442 hombres y 423 mujeres.

12.- En 1936 hubo un enfrentamiento entre Federales y Cristeros en los zanjones colorados de Las Carreras.

13.- En 1937 muere Pedro Sandoval en Tanayuca.

14.- En 1942 se empezó a construir el primer campo de aterrizaje a instancias del Padre Reynaga y la primera avioneta que aterrizó era de tres plazas, propiedad del señor Jorge Fernández, y fue el día 11 de febrero de 1945 para llevar a curar a la señorita Eloisa Navarro Lozano, de 17 años de edad, enferma de una hemorragia, en donde viajaron además sus padres Indalecio Navarro Muro y Prudencia Lozano Castañeda. Debe aclararse que durante muchos años el único medio de transporte fue por avioneta y dicho servicio lo prestó el Capitán Manuel Castillo Meza y sus pilotos aviadores, entre ellos sus hijos Manuel y José de Jesús.


15.- El 22 de mayo de 1945 muere de cáncer el Profesor Doroteo Rivas Barrera.

16.- El 7 de marzo de 1959, a petición del Profesor Salvador Valdez Rodríguez se concede la Primaria de Organización Completa, siendo él mismo su primer Director.

17.- El Panteón nuevo se construye en 1960, siendo Comisario el señor Herminio Ortiz Castañeda y se utiliza por primera vez el 1º de mayo de 1961 para dar sepultura a Salvador Rivas Serrano.

18.- En 1964 se construye La Plaza a instancias del Sargento Juan Solís Verdín, dándole el nombre de Zaragoza a propuesta del Profesor Salvador Valdés Rodríguez, quién además consiguió el busto de este personaje que se encuentra en la misma.

19.- El primer candidato a gobernador que visitó en campaña electoral a Milpillas fue José Rodríguez Elías en 1965 y fue igualmente el primer Gobernador en visitar Milpillas, ya que una vez electo regresó a este lugar.

20.- Siendo Gobernador José Rodríguez Elías se concedió el primer teléfono, inaugurado en 1966, su caseta se ubicó en una esquina de la plaza en una tienda propiedad del señor Guadalupe Castañeda Rivas y la llamada inaugural la hizo el Profesor Salvador Valdés Rodríguez con el Presidente Municipal del Teúl de González Ortega.

21.- AGRICULTURA.- Milpillas como todos los pueblos de la región, desde sus orígenes su principal actividad es la agricultura, en el cultivo de maíz y frijol; fue por muchos años la yunta de bueyes y el arado de palo los instrumentos de esta actividad, costumbre heredada que data de antes de Cristo, puesto que la misma Biblia cita los bueyes y el arado, sin embargo, toca a este siglo y a esta generación en particular, vivir el gran cambio y en 1948 se compra el primer arado de fierro por el señor Rafael Castañeda Saldaña. En 1953 se abonan estas tierras benditas de Dios con fertilizante conocido como abono químico, traído como una gran innovación por el señor Elpidio Ramírez Castañeda. En 1975 el señor Marcos Castañeda Rivas compra el primer tractor en la cantidad de $60,000.00

22.- GANADERÍA.- La ganadería ha sido otra actividad heredada desde antiguo, sin embargo, el ganado que predominó en este lugar y en toda la región fue el de raza conocida como Chinampa, fue precisamente el Profesor Doroteo Rivas el que compra el primer toro semental de raza Cebú que costó $700.00 pesos, siguen su ejemplo los hermanos Benjamín, José Manuel y Macario Castañeda Ramírez y en 1962 compran un toro que ha sido el más famoso de Milpillas, conocido como “el toro de cinco mil” porque eso les había costado. Impulsan igualmente la ganadería: Salvador Castañeda Ramírez, Marcos Castañeda Ramírez, Roque Castañeda Ramírez, Elpidio Ramírez Castañeda, Federico Castañeda Rivas, Marcos Castañeda Rivas, estos últimos logrando calidad en sementales vendidos en la región, así como Alfonso y Víctor Ramírez Lamas, quienes últimamente han traído sementales de otras razas, como Suiza, Charoláis, Santa Gertrudis y Chanina.

23.- TRANSPORTE.- Fue el burro y el caballo los primeros medios de transporte; al principio de la década de los 40’s se empieza a utilizar el servicio aéreo y el que más tiempo prestó ese servicio a la comunidad fue el Capitán Manuel Castillo Meza; en cuanto a la comunicación terrestre, el primer intento de camino se hizo a instancias del Padre Reynaga, por el lado de La Lobera, luego se construye por el lado del Teúl y por fin entra la primera troca a este lugar, propiedad del señor Aurelio Rivas Tobar en 1953, quien fue recibido con gran honor, organizándose una fiesta con tanta solemnidad que el propio Aurelio Rivas comenta que fue recibido con más honor que un Sr. Obispo; en esa misma fecha se compra la primera troca entre cuatro socios que son dos de nombre Guadalupe Castañeda Rivas, Marcos Castañeda Rivas, y Federico Castañeda Rivas, la cual costó $32,000.00 pesos; en cuanto al camino de terracería, se inicia el trámite para su autorización siendo Presidente Municipal la Profesora Refugio Ríos Magallanes y se construye casi en su totalidad siendo Presidente el Ingeniero Daniel Rivas Méndez.

24.- El Centro de Salud se construye en 1969, siendo Comisario el señor Marcos Castañeda Rivas y Presidente del Comité Pro-Construcción el señor Marcelino Castañeda Saldaña, participando además Efrén Castañeda Castañeda como Presidente de la Asociación de Estudiantes del Suroeste de Zacatecas; la construcción material la realizó Rafael Barrera Román como albañil en ese tiempo.

25.- La luz eléctrica se puso de 1978 a 1980 en la administración de la Profesora Cuca Ríos y algunos que se integraron al comité fueron Guadalupe Castañeda Rivas, José de Jesús Castañeda Rivas, Salvador Barrera Román, Guadalupe Rivas Méndez, Justo Rivas Bobadilla, entre otros.

26.- El teléfono nuevo inició las gestiones Daniel Rivas Méndez y se inauguró en la actual administración a cargo del Ingeniero Pablo Rivas Cornejo.

27.- La Secundaria se inicia en 1979 por cooperación, siendo su primer director el Profesor Salvador Barrera Román, pasando al sistema de tele-secundaria en 1981, siendo su actual director el Ingeniero José Luis Castañeda Castañeda.

C R Ó N I C A S

Todos los pueblos tienen su propia historia, pero si ésta no se escribe a su tiempo, cuando se tienen datos exactos de testigos oculares que puedan relatar lo sucedido, o documentos que avalen el suceso, ésta se va olvidando cuando pierde su relevancia en las actuales generaciones, sin embargo, hay hechos que no se olvidan, que pasan de generación en generación, aunque el tiempo hace que la realidad se degenere y sean contados con ciertas omisiones o agregados, lo que les quita su carácter histórico y pasan a ser crónicas.

En este capítulo relatamos algunos acontecimientos que sucedieron en Milpillas o tuvieron relación con este pueblo, tratando de ser fidedignos en sus datos, sobre todo los más recientes, recogiendo además algunos sucesos antiguos, narrados por personas mayores, que consideramos interesantes.

ANGELITA CASTAÑEDA, 40 AÑOS EN CAMA

María de los Ángeles Castañeda Rivas fue hija de Roque Castañeda Ramírez y María del Refugio Rivas Bobadilla, nació en Milpillas el --- . Nació sana y fue alegre, feliz y muy trabajadora. Asistió a la escuela en su infancia, donde destacó por su capacidad y dedicación, según lo dicen sus contemporáneos y ella misma: “Yo siempre leía, pues mi más grande sueño era poder salir a estudiar”. Sabemos que en aquellos tiempos, el estudio para una mujer era casi una ilusión prohibida.

Angelita fue una muchacha muy activa y disciplinada, además de haber sido educada con rectitud. Ella por su cuenta buscaba superarse y aprendió el arte de la costura y el tejido. “Yo hacía lo posible por no estancarme y asistía a las clases de Doroteo, todavía unos dos años después de haber salido de la escuela”. Al momento de la entrevista me repitió de memoria alguna de aquellas clases. “Leía todo lo que me encontraba; en ese aspecto fui muy parecida a tu madre (Mercedes Castañeda)”.

Cuando tenía trece años, llegó a sus manos un libro que se llamaba El Tesoro del Catequista (aclarando que ella también fue catequista) y en él se relataba una historia de una mujer que había permanecido veinte años en cama, postrada por una enfermedad; este ejemplo se le quedó muy grabado y juzgó que el autor mentía. ¿Cómo puede un ser humano resistir tantos años en cama?

No había perdido la esperanza de salir a estudiar y por eso no pensaba en casarse.

Un día, cuando tenía veintisiete años, sintió un entumecimiento en las piernas que la dejó sin movimiento de la cintura para abajo. La llevaron a Guadalajara, donde las radiografías mostraron que tenía una vértebra carcomida.

Se le formó un absceso en la columna vertebral a la altura de la cintura que le supuró por tres o cuatro meses consecutivos. A pesar de medicamentos y cuidados no pudo recuperar el movimiento de sus piernas, lo que la mantenía postrada en cama.

En 1947, cuatro años después de haber caído en cama, ya mermada de sus defensas, le pegó la fiebre tifoidea. “Me vi en la orilla con esta fiebre y aunque todos casi me daban por muerta, yo nunca pensé en la muerte, había algo que me decía que no era mi fin”.

A esta fiebre siguieron tumores que nacían en los diferentes huesos; luego comenzó con gripas, una tras otra, fiebres y demás achaques que le duraron por treinta años, al término de los cuales sintió nuevos alientos.

“Entre gripa y gripa como podía me ponía a leer. Mi madre siempre estaba conmigo, pero ella también se iba acabando, perdía la vista y un día la llevaron de emergencia al doctor por un dolor en el pecho. Le detectaron que el corazón estaba a punto de desprendérsele y le pronosticaron que con el menor movimiento brusco se le caería y se moriría”.

La mamá de Angelita después de nueve años sin pasarle nada, mejor se olvidó del corazón y ya cieguita iba y venía sin precaución alguna.

Una noche, después de casi cuarenta años de estar en cama, llegó el Padre Javier, acompañado de otro sacerdote y un grupo de mujeres, quienes rezaron y le pidieron al Espíritu Santo que las sanara; les impusieron las manos y se retiraron. Al siguiente día regresaron y repitieron sus oraciones.

Cuando las gentes se fueron, su mamá le dijo a Angelita: Me dio pena no haber acompañado al Padre siquiera a la puerta, pero es que me molestó la claridad de la luz del sol – pero mamá, tú no puedes ver para que te moleste la luz -es que ya veo- replicó. Para comprobarlo le pidió que le dijera qué cuadros había en la pared, a lo que ella se los describió todos, pero como Angelita no salía de su asombro, le pidió a su madre que si realmente veía, le leyera un pasaje de su libro de cabecera, que era el escrito por María Concepción Cabrera de Armida (La Madre Conchita) fundadora de la congregación del Espíritu Santo, cuya doctrina consistía en siempre pedir la Cruz. Su madre empezó a leer, luego fue y vino por todas partes. “Cuando vi aquello, me sentí feliz de haber recibido el favor de mi cruz por casi cuarenta años y ahora el favor de la salud de mi madre y en silencio le di gracias a Dios; quién soy yo Señor para merecerlo, quién soy yo Señor para que te hayas fijado en mí”.

Faltaba el favor de su propia salud, que hasta ese momento no había percibido, pero pronto se empezó a sentir bien al grado de que apenas habían pasado tres o cuatro días, cuando Angelita sintió necesidad de ir al baño y sintió que ya podía mover sus piernas y con cierta fuerza en las mismas, por lo que le dijo a su madre: “Solo déjame apoyarme en ti, que ahora me siento bien”. Bajó de la cama y por su propio pie fue al baño y así empezó a caminar.

Las primeras veces le parecía casi imposible caminar cien metros, pero pronto fue recobrando la fuerza de sus piernas a tal grado que en un alarde de confianza, Madre e hija se fueron solas a misa. Las gentes las saludaban a su paso, algunas que aún no se enteraban de lo sucedido se quedaban asombradas, no así los jóvenes y niños que ni siquiera la conocían. A ella por su parte le parecía nuevo aquel camino que cuarenta años antes habían caminado tantas veces para ir al templo y que ahora volvía a caminar por su propio pie por obra del buen Dios.

Cuando Angelita pudo caminar, se dio cuenta que su pueblo había cambiado mucho, le parecía más bonito y a pesar de estar en su tierra, no conocía a la gente, pues la había dejado de ver hacía cuarenta años.

Mi hermano Jesús Manuel al darse cuenta de lo sucedido quiso conocerla, porque ni siquiera la conocía y ella lo recibió muy amable y en la plática que sostuvieron, ella le manifestó el deseo de que ese hecho fuera publicado como un testimonio de las maravillas de Dios y tenía en sus manos una revista católica de la cual tomó datos para mandarles su vivencia, con la esperanza de que la publicaran. Ignoro el nombre de la revista y si en la misma se haya publicado, pero ahora cumplimos su deseo, respetando la intención que ella misma manifestó: “Como un testimonio de las maravillas de Dios”.

Cuando Jesús Manuel la visitó, aún vivían las dos, pero Doña Cuca ya contaba con noventa y cinco años y la encontró postrada en cama, con la visita de algunos de sus familiares. Su hijo Guadalupe comentó que la plática principal de su madre, a quienes la visitaban, era de la alegría que sentía porque se acercaba el momento de encontrarse con Cristo nuestro Señor y efectivamente Dios le concedió su deseo, porque al poco tiempo murió; mejor dicho: al poco tiempo voló al cielo, en donde se encontró con su Creador en la gozosa visión beatífica de duración eterna.


La señora María del Refugio Rivas Bobadilla, madre de Angelita, murió ----

Angelita murió -------

JOSÉ BARRERA CASTAÑEDA

LA MUJER QUE PAGÓ SU CULPA (crónica antigua)

LA MUERTE DE ---- Y EL PADRE DE EL CORTAPICO (de 1960)

EL QUE SE SALIÓ DE LA SEPULTURA (de 1992)

E P Í L O G O

Poesía, pensamientos y frases del Profesor Doroteo Rivas Barrera, tomadas de sus agendas:

BALADA AL MAESTRO

Canta niño tu balada

con labios de mirto y flor

como canta en la enramada

la avecilla enamorada

de magnífico esplendor

Canta libre y que tu acento

en su mágica expresión

lleve cual ligero viento

al mentor tu pensamiento

de sincera admiración

PENSAMIENTOS.- Si es bello cincelar una estatua, resulta sublime modelar un espíritu. Esta misión que corresponde al maestro, pone en sus manos, con la infancia, el porvenir de la nación.

México nunca podrá llegar a ser una nación culta y poderosa, si la escuela no se preocupa de inculcar en la conciencia de los niños, el deber de conservarse sanos.

El orden conserva, da buen aspecto y alegría. Principiemos por conservar el orden en nosotros mismos, hay que hacerlo amar y observar. El orden es la ley de la naturaleza; es un elemento de hermosura, a todos agrada, aun a los desordenados, que han perdido hasta su inteligencia y manera de comprender.

El hombre no es un muñeco que se hace como uno quiera, sino ser viviente que tiene ya su naturaleza bien determinada que le dan sus padres. Si se compra una cosa cualquiera, por ejemplo, una máquina de afeitar, se procura conocer bien su mecanismo, posición de las piezas, uso de la hoja, etc. Aunque ésta sirva para cortar, no se empleará para cortar madera y menos aún para partir piedras, sino para afeitarse, éste es su fin. Esa maquinaria que llamamos cuerpo humano es sumamente delicada.

R E V E L A C I O N E S

En una noche tranquila, en el marco de la Octava de Navidad del año 2004 y ante la ausencia de mis hijos, con sabor a melancolía recordé algunos acontecimientos importantes de mi vida, que sería triste morir y dejar en el secreto tan bellos recuerdos que han marcado mi espiritualidad, como regalos inmerecidos de mi Padre Dios que tanto me ha amado y que tan mal he correspondido; me quiero referir a dos revelaciones y una visión que viven en mis recuerdos y que me han servido para reafirmar mi fe en Aquél que me creó y nos dio a su Hijo para salvarnos con su Preciosa Sangre derramada en la cruz.

Trataré de narrarlas con la mayor fidelidad que mis recuerdos me lo permitan, porque han pasado muchos años y no conservo en mi memoria las fechas exactas, pero sus detalles quedaron gravados en mi mente con entera claridad y lo haré por orden cronológico.

C A M P A N I T A S E N E L C I E L O

La primera de ellas sucedió aproximadamente en 1957 cuando contaba con unos cinco años de edad. Era en tiempo de aguas y como todos los años nos íbamos a vivir al racho de San Antonio, propiedad de mi padre Rafael Barrera Román, a unos cuatro kilómetros al norte de Milpillas. Ahí vivían en tiempo de aguas don José Flores con su familia, su hermana Otila y al otro lado del río, muy cerca de La Sorrueda vivía don Simón Rivas con su familia. Los hermanos menores nos íbamos a dormir a una casa de don José Flores, que le prestaba a mi abuelita Eugenia y en una cama de otates dormíamos juntos Rafael mi hermano y yo. Para entonces yo tenía mis devociones de la noche muy bien ordenadas e integradas como formando un corralito de padrenuestros y avemarías que dedicaba a cada uno de los santos de mi devoción. Un día pensé que sin duda todos los nombres de las personas eran santos y yo no les rezaba, por lo que ese día después de terminar mis devociones acostumbradas, me dispuse a rezar un padrenuestro con su avemaría a cada uno de los nombres de las personas que iba recordando, con la seguridad de que era el nombre de algún santo y sin duda que no me equivocaba, ya que antes invariablemente a todas las personas se les ponía el nombre de alguno de ellos. Recuerdo que después de recorrer el nombre de todas las personas de Milpillas que conocía, me faltaban dos, cuando me quedé dormido. Debo aclarar que en ese tiempo yo había tomado una devoción especial a la Cruz como símbolo de la muerte de nuestro Redentor y sea que la aprendí o sea que yo la inventé, rezaba con frecuencia una jaculatoria: “Niñito Jesús, hazme amar la Cruz” y con frecuencia hacía con mi mano la señal de la cruz. Cuando me quedé dormido me vino la revelación que es el motivo de la narración.

Soñé que en el cielo, pero a baja altura, en parejo a La Sorrueda se oían un cúmulo de campanitas de sonido angelical, tan vivo y tan hermoso que era claro que me llamaban a escuchar y presenciar tan extraordinario concierto, por lo que en mi sueño, con toda diligencia desperté a Rafael mi hermano que dormía profundamente: “Rafael, despierta, ¿no escuchas el sonido tan hermoso de las campanitas? Vamos a ver de dónde viene ese sonido”. De inmediato nos levantamos y fuimos a presenciar tan maravilloso concierto.

Los dos corríamos sin parar rumbo a donde se oía. Alumbrados por la claridad de la luna y las estrellas, cruzamos corriendo el llano hasta llegar al río de San Antonio que no dista más de cien metros, luego por el camino que va al bordo del río pero sin cruzarlo, seguimos corriendo rumbo a la casa de don Simón Rivas, como si fuéramos a La Sorrueda, porque ahí era donde se escuchaban las campanitas celestiales, pero antes de pasar el río nos encontraron dos jovencitas que nos recibieron y nos llevaron con una señora que se encontraba a escasos veinte metros y ella nos recibió amablemente. El concierto de campanitas de sonido celestial no cesaba de escucharse y yo con ansia le pregunté cuál era el motivo de tan hermoso concierto de sublime sonido de campanas, y ella me dijo: “Esas campanitas que ustedes escuchan están sonando en el cielo, porque cada vez que en la tierra alguien hace la señal de la cruz, en el cielo suena una campanita y por eso escuchan ese cúmulo de campanitas que indican cada una de las señales que en la tierra se hacen de la cruz”. A mí se me ocurrió comprobar lo que aquella mujer nos estaba diciendo y con disimulo llevé mi mano derecha hacia atrás, e hice la señal de la cruz, a ver si se distinguía la campanita que debía activarse en el cielo, y cuál fue mi sorpresa que en la inmensidad de campanitas sonando, se distinguía la que sonaba cuando yo hacía la señal de la cruz, por lo que para deleite de mis oídos y para estar bien seguro, aquello lo hice en repetidas ocasiones y siempre se escuchó o dejó de escucharse, según el caso, una nueva campanita tocando en el cielo.

La señora nos despidió amablemente, no sin antes habernos dado algunas palabras de aliento y nos exhortó a ser buenos niños, indicándonos que nos regresáramos a seguir nuestro sueño. Rafael y yo regresamos a todo correr, felices de lo que habíamos escuchado y presenciado, pero cuando íbamos a mitad del plan, salió un toro negro, rabioso, con ojos chispeantes, el cual se dirigía hacia nosotros a todo correr, con una agilidad muy superior a un toro de lidia al principio de la faena; yo con toda tranquilidad le dije a mi hermano: mira ahí viene el diablo, enojado por lo que vimos y oímos, pero qué nos puede hacer si Dios está con nosotros. Efectivamente, a escasos diez metros antes de llegar a nosotros que seguíamos corriendo llenos de contento, aquel animal feroz se estrelló como en una barrera invisible, luego enfurecido intentó atacarnos por otro lado, pero nosotros ni siquiera nos inmutamos, porque sabíamos que Dios estaba non nosotros y de nuevo se estrelló en esa barrera invisible que nos protegía; esto sucedió como unas tres o cuatro veces y luego desapareció. Mientras tanto, nosotros seguimos corriendo, llenos de gozo y volvimos a nuestra cama a seguir nuestro sueño, como nos lo había indicado la señora enviada por Dios para explicarnos el motivo de la revelación. Cuando amaneció, desperté con gozo desbordante por la revelación celestial que Dios me había regalado en el sueño y con ansia le pregunté a Rafael si él también había tenido tal revelación, y me dijo que no.

Con gozo conté a mi madre y a mis hermanos el extraordinario suceso, pero no le dieron mayor importancia, mientras tanto yo seguí haciendo con mayor frecuencia la señal de la cruz, para hacer sonar una nueva campanita en el cielo, me persignaba para grabar en mi cuerpo las cuatro cruces de que consta este acto de piedad y al terminar le daba un beso, lo que hago hasta la fecha y llevaba con mucha devoción un crucifijo en mi pecho, a tal grado que algunos de mis amigos y compañeros de infancia todavía me recuerdan persignándome y besando mi Cristo que colgaba de mi cuello.

Yo aseguraba haber visto a la Virgen María en aquella mujer que me explicó el sentido de la revelación, pero al paso de algún tiempo descubrí que no había sido la Virgen María. Para aclarar el hecho, debo decir que yo tenía una tía, pariente de mi madre, que se llamaba Rafaela Ramírez, pero todo mundo le decía “Rafailita” de cariño. Esta mujer era una santa, que para describir sus virtudes sería necesario un libro completo, por lo que sólo anoto algunas referencias de su santidad. Era una mujer viuda de edad madura y cuando murió su marido vivió con sus suegros y decía que eran muy buenos, sin duda que esa bondad era producto de su propia bondad. En Milpillas, como en todas las poblaciones, hubo personas que para muchos no merecían el título de personas, porque eran como el desecho de la sociedad; recuerdo a Chago que era un leproso que ya había perdido parte de algunos dedos de sus pies por la lepra y además estaba retrasado mental; juntaba papeles brillosos que veía como de gran valor, así lo sentía yo; por supuesto que nadie lo hubiera aceptado en su casa por temor al contagio y a la repugnancia a su enfermedad, prueba de ello es que ni sus propios familiares lo aceptaron, pero mi tía Rafailita lo tenía viviendo en su casa; hubo otro que se llamaba Chepe, que tenía una enfermedad o defecto que consistía en no poder cerrar la boca, por lo que siempre andaba con la boca completamente abierta y tirando la saliva; para comer lo tenía que hacer de forma por demás desaseada, porque ni siquiera podía retener la comida en su boca y de igual manera sus familiares no soportaban esto, pero mi tía Rafailita sí lo soportaba y también vivió en su casa; otro que se llamaba Plácido Rivera y a quien todo mundo le decía Páchalo que estaba retrasado mental y que vivió la mayor parte de su vida con mis abuelitos Jesús Castañeda y Angelita Castañeda, también llegó a vivir con mi tía Rafailita y así podría mencionar muchas otras cosas que mostraban su extraordinaria caridad por amor a Dios, pero para saber quien era, es suficiente lo que acabo de mencionar, sin dejar de decir que era una mujer de oración constante; podríamos decir que hizo de su vida una oración. Volviendo al motivo por el cual descubrí que no había sido la Virgen María la que vi en la revelación, debo decir que aunque mi tía Rafailita era muy mencionada por la gente, sin duda por sus virtudes, yo no la conocía, y una vez que yo iba a la Santa Misa, de improviso me encontré con una mujer que me impresionó, pues tenía ante mis ojos a la mujer que yo había visto en la revelación, por lo que le pregunté a mi madre quién era esa mujer; mi mamá me dijo: ¿Apoco no la conoces?, es tu tía Rafailita; entonces supe que la mujer de la revelación había sido ella y no la Virgen María, que sin duda se le parecía mucho, sobre todo en su extraordinaria caridad, demostrada en la atención a los enfermos y desvalidos, hechos que sin duda casi nadie valoraron y tampoco ella esperó que así fuera, porque no lo hacía para recibir alabanzas de los hombres, sino por amor a Dios y a sus hijos más débiles, en los cuales se hace presente.

C R I S T O E N L A C U S T O D I A

La segunda, más que una revelación, fue una visión. Transcurría el año 1980 cuando tramitaba la sucesión intestamentaria de Don Lucas Ortiz, en el Juzgado de Tlaltenango Zacatecas, porque todavía no había Juzgado de Primera Instancia en el Teúl, por lo que era mi costumbre tomar el avión de Los Carrillo de esta Ciudad de Guadalajara a las ocho de la mañana y el de regreso a las diez, pagando el boleto de viaje redondo para ahorrarme unos pesos y asegurar el lugar en el regreso, dejando mi volkswaguen en el Aeropuerto y al regresar seguir atendiendo mis asuntos pendientes. Ese día llegué a Tlaltenango y como era mi costumbre entré primero al Templo que está en el centro del pueblo a pedirle a Dios que mi asunto estuviera bien y me fui al Juzgado a revisar el expediente y continuar el Juicio; de regreso volvía a entrar al Templo para dejar en las manos de El Señor el negocio, con la particularidad de que ese día estaba El Santísimo expuesto en la custodia. A las diez de la mañana estaba en el campo de aviación para tomar el avión de regreso, pero cuál fue mi sorpresa que hacía media hora que había salido. Sentí desesperación porque tenía muchos asuntos que atender en esta Ciudad y además porque el siguiente vuelo saldría a las cuatro de la tarde y era difícil durar seis horas si hacer nada, por lo que pensé en elegir la mejor forma de aprovechar el tiempo en ese lugar, y sabiendo que El Santísimo estaba expuesto, no dudé en ir a hacer oración en esas seis horas libres, por lo que llegué al templo y tuve tiempo para darle gracias a Dios por todos sus beneficios y pedirle por todas mis necesidades y apostolados que tenía en ese tiempo; duraba unas dos horas, luego salía unos diez minutos y regresaba a seguir orando. Serían como las tres de la tarde cuando entré al Templo para hacer mi última jornada de oración; me arrodillé y levanté mi vista para fijarla en Mi Señor sacramentado, pero qué extraña y agradable sorpresa; en lugar de ver la custodia y la Hostia consagrada, vi a Cristo. En lugar de la custodia se veía su rostro y su cuello, en forma un poco inclinada hacia la derecha y hacia abajo, con su corona de espinas, como de ordinario lo vemos crucificado. Mi primera reacción fue creer que era producto de mi imaginación y aunque me gozaba en aquella visión, trataba de descubrir la razón del por qué había desaparecido de mi vista la custodia y veía el rostro de Cristo crucificado, pero por más intentos que hice no lo logré, hasta convencerme de que aquello no era producto de mi imaginación, sino realmente una visión, la cual duró aproximadamente quince minutos, luego desapareció y de nuevo vi la custodia con la Hostia consagrada hasta llegar la hora de ir a tomar el avión de regreso a Guadalajara.

Además del gozo que experimenté ante aquella visión, aproveché para pedirle a Dios que me concediera hacer alguna caridad ese día, porque yo lo quería servir en mis hermanos.

Cuando llegué al campo de aviación, vi a un matrimonio y su pequeña hija que viajarían conmigo; el esposo llevaba su brazo izquierdo sostenido por una férula, visiblemente enfermo, sin ninguna movilidad y comprendí que el motivo de su viaje era para atender el problema de su brazo. Como por iluminación divina entendí que ahí estaba la obra de caridad que yo le había pedido a Dios, por lo que todo el camino atendí la niña que lloraba porque la altura le producía un miedo espantoso y su madre no la podía atender porque se iba vomitando y su padre apenas podía con el problema de su brazo; para completar mi obra de caridad le dije al esposo que yo los trasladaría a Guadalajara en mi automóvil que había dejado en el aeropuerto, pero al llegar, como por encanto desaparecieron y seguro que no habían salido del aeropuerto, para no dejar mi obra inconclusa, hice guardia hasta que como a la media hora salieron de un baño en donde estaban escondidos, porque creían que los quería traer para cobrarles el viaje y no tenían dinero para pagarme. Con dificultad los convencí, con la condición de que únicamente los llevaría a la entrada de la ciudad; ya en el camino les insistí que me dijeran cuál era el sanatorio donde lo iban a atender, para llevarlos, pero no me quisieron decir por no darme más molestias, pero sí me dijeron que llegarían con un hermano a Zapopan. Por acortar camino me perdí y sólo supe donde andaba cuando me dijo el enfermo: “Mire, ahí es el sanatorio a donde tenía que venir”, era en la Colonia del Fresno, Dios me llevó al sanatorio sin saber siquiera dónde estaba. Me esperé a que lo atendieran para llevarlo a su casa, contra la voluntad del enfermo y cuando la esposa fue a comprarle algo a la niña que no había comido, el doctor me llamó para que escuchara junto con el señor el diagnóstico: “Tiene el nervio principal del brazo cortado; sólo puede curarse con una operación de rayos láser que le cuesta más de cien mil pesos y el aparato para hacerlo lo tienen únicamente en el Seguro Social y en el Hospital Ángel Leaño y como usted no tiene seguro ni dinero para operarse, debe cortarse el brazo antes de que se le engangrene y pierda hasta la vida”. Por decirle eso y dos radiografías que le habían tomado, le cobró tres mil quinientos pesos, cuando las radiografías valían doscientos. Pregunté al señor si tenía bienes y me dijo: tengo una vaca que voy a vender para pagar cinco mil pesos que conseguí para venir y que ya me acabé y mi casita ejidal que no vale nada y eso es todo. Al saber su situación económica, tuve la esperanza que su hermano a donde iba a llegar, tuviera dinero para ayudarlo, pero al llegar a su casa me di cuenta que vivía en una choza de láminas de cartón en un baldío. Al ver llorar a su esposa, le pregunté al enfermo: ¿Usted cree en Dios? Sí señor. Y ¿Cree que puede hacer milagros? Sí. Entonces pídale un milagro porque es su única esperanza. Cuando lo dejé en su casa me fui a visitar a la Virgen de Zapopan y le dije a Cristo presente en el Sagrario: “yo te dije que me permitieras hacer una caridad este día, pero lo que necesita este hombre es algo que yo no puedo hacer, por eso lo vengo a poner en tus manos y si tú quieres que lo ayude, pon los medios a mi alcance”. Al salir del templo recordé que mi hermano Federico estaba construyendo su casa y tenía asegurados sus albañiles. Ya está: que Federico lo asegure como peón y pase como accidente de trabajo. Ni tardo ni perezoso me fui con Federico y le expuse el caso y me dijo que sí. Más tarde vio a mi hermano Pedro y lo desanimó, por lo que Federico fue a mi casa a decirme que no podía arriesgar su casa porque la operación era muy costosa y si el Seguro Social lo descubría apenas pagaría con la misma. Regresé a decirle a Cristo: perdóname si en algo fallé, pero este hombre no tiene la culpa y necesita tu ayuda, no lo abandones. Fui con Pedro y le reclamé por haber desanimado a Federico, por su falta de confianza en Dios y su falta de caridad. Pedro comprendió su error y él mismo se encargó de convencer nuevamente a Federico para que asegurara al señor. Cuando fui a decirle al señor que necesitaba sus papeles para asegurarlo, él no sabía, por lo que no lo encontré en su casa. ¿Está el señor enfermo del brazo? Me urge verlo –no está, pero lo puede encontrar en el templo. Efectivamente lo encontré en las primeras bancas, pidiendo a Dios el milagro. Federico hizo los trámites correspondientes y la Institución Social se hizo cargo de su curación. Al cabo de un año el señor le llamó a Federico para decirle: “Le llamo para darle las gracias por todo, he recobrado completamente mi salud y me regreso a mi rancho a seguir trabajando; en este año recibí sueldo del Seguro Social y además conseguí trabajo de velador en donde me pagaron un sueldo y me dieron casa para vivir con mi familia; me traje a mis hijos y los metí a la escuela, por lo que me regreso con salud y con algunos ahorros”. Al poco tiempo llegó un cobro de sesenta y siete mil quinientos pesos por ciertas diferencias en el pago del Seguro Social, los cuales pagamos entre todos los hermanos. Nunca lo volví a ver, tampoco supe su nombre y menos de dónde venía, pero ahí terminé, o mejor dicho, terminamos mis hermanos y yo, aquella misión que Cristo me encomendó después de haberlo visto en la Custodia, con su cabeza inclinada y su Corona de Espinas.

L A P R U E B A D E L A M O R D E L P A D R E

La tercera revelación la tuve en el año 1982, cuando había cumplido treinta años de vida, fecha en que asistía a la Escuela de Cursillos de Cristiandad, ya que hice mi Cursillo 182 en abril de 1977, invitado por un gran hombre que me dio ejemplo de buen cristiano: Francisco Anguiano, tocándome servir en cinco cursillos, entre ellos el 241, celebrado en marzo de 1982 donde asistieron varios de la parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza, con los cuales hice Reunión de Grupo por algunos meses. Además en ese tiempo ya tenía varios años trabajando de abogado, profesión que ejerzo hasta ahora. En la escuela de cursillos conocí a una persona de nombre José Hernández que era contador de una empresa dedicada a la comercialización de tomate y me dio varios asuntos de cobranza. Sucedió que después de hacer Reunión de Grupo con los compañeros de la parroquia La Esperanza que referí anteriormente, la cual hacíamos los sábados por la noche, cada día éramos menos hasta llegar el día que el mismo anfitrión que en esa ocasión tocó a David Velásquez, ni siquiera él estaba, por lo que me quedó muy claro que la Reunión de Grupo había terminado. Regresé muy triste a mi casa, la cual se ubica en Paseo de los Bambúes 1621 de Tabachines en Zapopan, misma que empezaba a construir, pero ya vivía en ella; me acosté a dormir, junto con mi esposa y mis tres niñas que eran las únicas que teníamos entonces, en la única recámara que había y desconsolado me refugié en Dios y al querer conciliar el sueño le dije: “Señor, en esta noche quiero sentir un consuelo de tu parte, no quiero nada extraordinario, me basta que me concedas dormirme pensando en ti y con ello sabré que estás conmigo”. Efectivamente Dios me lo concedió, pero al conciliar el sueño soñé que José Hernández, antes referido, me había pedido que fuera a la Casa de Cursillos a verlo para darle cuenta de los asuntos pendientes, yo acudí y lo encontré en la sacristía de la Capilla de la Casa de Cursillos, pero en mi sueño ya era la mañana del día siguiente que era domingo y al empezar a darle cuenta de los asuntos, se empezó a escuchar el canto de entrada de la Santa Misa que oficiaría en el Salón de Clausuras el Padre Librado Hernández Escoto que en ese tiempo era el Conciliario del Movimiento de Cursillos y aunque estaba conciente de que ese domingo tenía que asistir a una Misa a las cuatro de la tarde, sentí un deseo grande de asistir a esa Misa que estaba por iniciar, lo que notó José y me dijo: si quieres asistir a Misa, anda, que al cabo después me comentas los asuntos; yo de inmediato me salí al salón de clausuras, el cual se encontraba lleno de cursillistas, pero me sentí desconcertado cuando terminaron el canto de entrada y empezaron otro, luego terminaron ese e iniciaron un tercero, por lo que me preguntaba cuál sería el motivo. No había terminado este tercer canto cuando fui trasladado en forma instantánea y sin saber cómo, a la esquina suroeste de la Avenida López Mateos y Avenida Guadalupe; en ese tiempo ahí estaba una tienda de Todo Fácil y en sus afueras había una área grande de pasto verde que adornaba la tienda; fue precisamente a medias de dicha área donde yo aparecí. Muy extrañado del suceso, me preguntaba: si yo estaba en la Casa de Cursillos dispuesto a participar en la Santa Misa en este momento, ¿cómo es que fui trasladado a este lugar?, ¿cuál es el motivo por el que Dios me trasladó aquí? Sin encontrar respuesta alguna, crucé la calle de Avenida Guadalupe, tratando de encontrar una respuesta y me fui caminando lentamente sobre la acera norte y en dirección al suroeste, fijándome en todo lo que veía a mi paso, sobre todo, fijándome en las aceras de las casa, aclarando que por ser domingo como a las seis de la mañana, las calles se encontraban desiertas; al poco caminar descubrí una casa que tenía una pieza grande que daba a la calle, de donde se podía observar su interior, porque su pared era de vidrio. Con curiosidad vi que dicha pieza era una capilla; su puerta de entrada estaba a mi derecha y al entrar, junto a la pared del lado derecho había una escultura de nuestro Señor Jesucristo, como si fuera el Sagrado Corazón; al centro y casi a la entrada estaba una mesa como si fuera para oficiar la Santa Misa; al fondo estaba el altar en donde se encontraba el Sagrario. Aunque la puerta estaba abierta, yo no entré, sino que me quedé viendo a través del cristal y cuál fue mi sorpresa que la escultura que representaba a Cristo, se bajó del pedestal, pero yo la veía como si fuera una escultura caminando, no como una persona viva; se fue hacia la credencia que estaba del lado izquierdo y tomó un corporal y la custodia que colocó en la mesa, luego se dirigió al Sagrario y sacó la Hostia Consagrada que colocó en la custodia; de inmediato me arrodillé en la banqueta, ya que yo estaba por fuera, y comprendí que me iba a dar la bendición, y efectivamente me dio la bendición con El Santísimo, lo que me llenó de gozo; en seguida quitó nuevamente la Hostia de la custodia y la reservó nuevamente en el Sagrario y regresó a poner el corporal y la custodia en la credencia de donde los había tomado, pero en el momento que regresó del Sagrario después de guardar la Hostia Consagrada tomó el aspecto de Cristo vivo; yo entendí con toda claridad que antes no había sucedido esto porque Cristo quiso que viera su presencia real en el Sacramento del Pan Consagrado y fue hasta que lo reservó que pude verlo en persona. Yo consiente de que aquello era una visión que desaparecería en cualquier momento y lleno de gozo y de emoción al haber recibido la bendición de manos del mismo Cristo, no me atrevía a entrar, porque tenía el temor de que al ir entrando desapareciera tal visión y yo quería verlo hasta que desapareciera, por lo que me levanté y desde ahí le pregunté: Señor, gracias por tan hermoso regalo, de haber recibido la bendición de tus propias manos, pero dime: ¿Qué me quieres decir con esta visión? Él me contestaba, pero yo no lo escuchaba por el cristal, por lo que me decidí a entrar, temeroso de que cuando yo entrara, Él ya hubiera desaparecido, pero pude entrar, estar cara a cara con Él y preguntarle nuevamente mi inquietud y con su dulce voz me dijo: “Es una prueba del amor del Padre, para que entiendas que el Evangelio está lleno de su amor”. Debo aclarar que me dijo más cosas que no pude retener en mi mente y en ese momento no quise anotarlas porque yo estaba perfectamente consciente de que aquello era una visión y lo que anotara sería inútil, por lo que opté por gravarlas en mi mente, repitiendo una y otra vez todas sus palabras. La primera parte: “Es una prueba del amor del Padre” recibí instantáneamente la iluminación divina de su interpretación; la prueba del amor del Padre era su presencia en la Eucaristía; la segunda parte la puedo interpretar a mi manera, pero no por iluminación divina. Después de lo que me dijo, salió por la puerta y yo tras de Él, cruzó la calle y llegó a medias del pasto, donde yo había aparecido cuando fui trasladado de la Casa de Cursillos, ahí se volteó como viendo hacia el noreste, y ahí se puso a predicar, pero nadie le escuchaba porque la calle seguía desierta y yo mismo pensé: lo que a mí me dijo es la respuesta a mi pregunta, por lo que seguía repitiendo incansablemente para que no se me olvidara, sin poner atención a lo que predicaba. Su presencia era de una majestuosidad extraordinaria, su vestido era una túnica blanquísima y hermosa, yo me quedé a su lado izquierdo encuclillas, su túnica rozaba mi mano derecha y ahí permanecimos como unos quince o veinte minutos, luego en un momento suspendí aquella repetición mental de lo que me había dicho, para hacer conciencia de lo que estaba sucediendo y pensé en el extraordinario momento que estaba viviendo en aquella visión beatífica, al lado de Cristo nuestro Señor; cómo era posible que lo estuviera viendo, que su túnica estuviera rozando mi cuerpo, que hubiera recibido su bendición de sus propias manos y pudiera escucharlo y gozar de su presencia, lo que jamás nadie en nuestro tiempo lo pudiera hacer y me puse a disfrutar de aquel inmerecido regalo que jamás hubiera imaginado recibir; mi espíritu se llenó de gozo y empecé a derramar abundantes lágrimas de alegría, sin poder ni querer contenerlas; ya no pensaba en lo que me había dicho, sino en su presencia. Al cabo de algunos minutos vi venir a una persona con quien yo había tenido problemas por cuestión de mi trabajo, de nombre Lorenzo Cervantes y pensé en el privilegio que también él tenía al ver a Cristo en persona y momentos después apareció mi compadre David Bañuelos Román que venía detrás de Lorenzo; y pensé lo mismo, de la dicha que estaba teniendo de ver a Cristo en persona, pero a ambos los vi como que no captaban el acontecimiento, por lo que hice el esfuerzo de dejar de llorar para decirles que quien estaba conmigo era Cristo nuestro Señor, pero en ese momento desapareció Cristo y de cualquier manera quise decirles que acababan de ver a Nuestro Señor, pero una voz interior me dijo: “No les digas nada, porque no son dignos”, yo me abstuve de decirles, obedeciendo la voz, pero esperaba que ellos me lo preguntaran, cosa que no hicieron, sino que me preguntaron cosas muy ajenas a lo que acababan de ver, y la voz volvió a resonar en mi interior: “ves que no son dignos, cuándo te han preguntado quién estaba contigo”, ellos se fueron caminando y desapareció en mí el deseo de comunicarles el acontecimiento. En ese momento desperté cuando era la hora que estaba viviendo en la revelación, como las seis y media de la mañana de ese día domingo. El gozo no había desaparecido de mí y mi primer pensamiento fue de acción de gracias: “Señor -le dije- muchas gracias de tan extraordinario regalo sin mérito alguno de mi parte; si nunca volviera a tener alguna muestra de tu presencia, me basta esta revelación para conservar mi fe viva hasta mi muerte”, y lo segundo fue recordar las palabras que Cristo me había dicho, pero sólo pude recordar lo que antes dije, las cuales recuerdo con entera claridad: “Es una prueba del amor del Padre, para que entiendas que el Evangelio está lleno de su amor”.

Al paso de los años invité a mi compadre David Bañuelos a un Encuentro y cuando creí oportuno, después de que había recibido el sacramento de la reconciliación, pensé que ahora si era digno de recibir el mensaje y le platiqué la revelación que Dios me había regalado, en donde él había estado presente y que ahora sí se lo podía contar, porque no había duda de que ya era digno de saberlo y apreciarlo. Hace algunos años murió mi compadre David y según dijo quien estuvo presente, tres días antes del accidente que lo privó de la vida terrena, recibió el sacramento de la Reconciliación y asistió a la Santa Misa en el Templo de la Merced en Guadalajara en donde además recibió la Sagrada Comunión, por lo que sin duda ya goza de la visión beatífica en el Reino de los Cielos. A Lorenzo no lo he vuelto a ver.

JESÚS MANUEL BARRERA CASTAÑEDA


C O N C L U S I Ó N

Milpillas de Allende es un pueblo que adorna el suroeste de Zacatecas, por su tierra colorada, sus zanjones y arroyuelos, sus maizales, mirtos y mirasoles en tiempo de aguas y todas las bellezas naturales que Dios le regaló, pero sobre todo por su gente; mi convicción se resume en una sola razón: “porque es mi pueblo”. Si Usted, querido lector, nació ahí, sin duda que estará de acuerdo conmigo y le sobrarán elogios para este terruño que guarda nuestros más hermosos recuerdos de infancia.

Precisamente, este libro pretende ser un homenaje a la tierra de nuestros amores, con la participación de aquellos que tuvieron la oportunidad y quisieron hacerlo, porque si bien es cierto que Milpillas ha dado a la sociedad un gran número de profesionistas, lo que nos debe llenar de orgullo, también lo es que por estudiar una carrera profesional, la gran mayoría hemos dejado nuestro pueblo para emigrar a las ciudades a ejercerla y nuestros hijos ya no son originarios de Milpillas, ni viven ahí, de tal manera que de los años sesentas y setentas a la presente fecha, la población ha disminuido y llegará el día en que al morir nosotros, apenas quede un pequeño recuerdo en nuestros hijos, que desaparecerá en nuestros nietos y quizás nadie sepa lo que fue Milpillas en el siglo XX, por lo cual queremos dejar un testimonio de lo que fue, tratando de abarcar sus diferentes aspectos que le han dado identidad, pero sobre todo, resaltando el fenómeno que no se ha dado en alguna otra población rural; me refiero al elevado número de profesionistas a que nos hemos referimos, que de alguna manera indica que su gente se ha destacado por su cultura y por la constante lucha por superarse.

Por otra parte, sabemos que nuestra carrera profesional y nuestros logros como tales, se deben básicamente al esfuerzo de nuestros padres y profesores que nos enseñaron la educación básica y nos motivaron a seguir adelante, por lo que ahora queremos dejar un testimonio escrito de nuestro reconocimiento y agradecimiento que ojalá sirva como estímulo a las generaciones venideras a seguirse superando y continuar con esta tradición de seguir estudiando, porque si con las carencias de tiempos pasados se pudo lograr, ahora con las comunicaciones y adelantos tecnológicos, sin duda que es una tarea más sencilla y a la vez más importante, porque los tiempos actuales exigen una mejor preparación en todos los aspectos.

Sea pues esta obra, la unión de muchas ideas de los que aquí escribimos y signo de hermandad entre todos los profesionistas que en ella se mencionan y un vínculo de unión de los que vivieron, viven o vivirán en este pueblo que tanto amamos, a quienes consideramos nuestros hermanos y amigos y a todos los que se esforzaron y se siguen esforzando por su progreso les decimos: Gracias y que Dios los recompense con la vida eterna, en donde un día estaremos juntos en el Reino Celestial.

JESÚS MANUEL BARRERA CASTAÑEDA


***** NOTA: este es un avance del libro “Milpillas Ayer y Hoy” que pretende dar vida al evento celebrado en 1991 en donde se resalta el gran número de profesionistas que Milpillas ha dado a la sociedad y la labor de aquellos que han hecho posible su progreso.

Se pretende que haya participación de todos aquellos que puedan aportar algo interesante que tenga relación con Milpillas, como podría ser:

a) Narración de algún hecho importante

b) Biografía de alguien que se haya destacado en algo importante, no importa que se trate de un familiar de quien escribe

c) Historia de la agricultura

d) Historia de la ganadería

e) Historia de la medicina

f) Experiencia vivencial de alguien que emigra a la ciudad a estudiar

g) Experiencia vivencial de alguien que emigra a los Estados Unidos a trabajar, pudiendo ser en particular o en general

h) Logros de los milpillences en Estados Unidos

i) Cualquier tema que se considere importante y sea acorde al contenido del avance

Este avance está sujeto a corrección, por lo que le suplicamos que si a Usted le interesa, lo lea con detenimiento y envíe sus correcciones que crea pertinentes, como puede ser: que algún texto no deba escribirse en el libro; que se de demasiado énfasis a algo o a alguien, o por el contrario, que deba darse mayor énfasis; algo que se esté omitiendo y deba contener el libro; algún profesionista que se haya omitido o no sean correctos sus datos; error en la redacción; faltas de ortografía y cualquier corrección que se crea prudente.

Si usted quiere participar, su escrito estará sujeto a revisión y en su caso, podrá ser omitido o corregido, sea para ampliar el texto o resumir la idea en caso de que sea demasiado extenso, o simplemente para corregir su redacción y ortografía, en caso necesario.

Si se acepta su escrito, en la edición irá su fotografía al inicio (la cual nos enviará a su elección) y al final su nombre, como aparece en algunos textos del presente avance.

Previo a la edición de la obra, se tendrá una o varias reuniones con los que participen en la misma, para su revisión y aprobación del texto definitivo y se fijarán las condiciones de su edición y distribución.

Como se trata de un libro que pretende contener el sentir de muchos milpillenses, este avance podrá ser repartido libremente para que cualquiera que tenga interés pueda participar y sobre todo corregir algún error u omisión, aclarando que independientemente de quienes participen, la responsabilidad en cuanto a la edición y autoría, estará a mi cargo.

Sus aportaciones de referencia las puede dirigir

Jesús Manuel Barrera Castañeda

Correo Electrónico: jesusmanuelbarrera@hotmail.com

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